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Integración Social.

Afectividad y Sexualidad.

El problema de las relaciones es siempre posible de superar, pero a menudo está lleno de espinas. Para que las relaciones sean sinceras, vitales y satisfactorias han de salvarse muchas barreras, barreras mentales sobre todo. Debe superarse el desconocimiento, el prejuicio y el complejo.

Las relaciones afectivas y sexuales de los disminuidos físicos y sensoriales no difieren demasiado de las de las demás personas, aunque a algunos pueda parecerles extraño.

La sexualidad es un tema muy complejo de por sí. Existe un gran desconocimiento y una serie de posturas bastante incomprensibles. Seguimos pensando que el sexo se refiere solo al acto sexual, y que solamente ciertas partes del cuerpo son erógenas. Nada más lejos de la realidad.

Para nuestra sociedad los disminuidos no tienen sexo. Por el contrario, como todos los adultos, las personas con discapacidad física también tienen necesidades sexuales, pudiendo tener relaciones tan plenas como el que más. Puede que por prejuicios resulte más difícil encontrar pareja: el modelo estético que se lleva en la actualidad no favorece.

 Discapacitados físicos que viven la sexualidad. Sí (51,66%), No (26%), NSC (8%)              

El 51,66% de los discapacitados físicos han logrado vencer el miedo y la falta de seguridad, viviendo la sexualidad como algo propio. Saben que pueden expresar su sexualidad, que pueden vivirla, que tienen derecho a ella por muy dañado que este su cuerpo. El discapacitado físico ha de saber esto, pero también el resto de la sociedad  debe asumir esta realidad y respetarla.

Emparejamiento: Tienen pareja (40%), No tienen pareja (60%).


El 40% de los discapacitados físicos viven en pareja. De este 40% un 58,3% de ellos son hombres, frente al 41,7% que son mujeres.

 “ Prácticamente no existe nadie por muy disminuido que esté que no pueda disfrutar de su sexualidad, bien acompañado si le es posible, bien solo si no tiene con quien compartirla”

                                    (Alex Confort, El placer del sexo)

La vida de las personas que sufren algún tipo de discapacidad, está llena de dificultades. Por una parte, deben hacer frente a todo lo que significa tener una disfuncionalidad física, es decir, adecuarse a la sociedad desde su discapacidad y tratar de formar parte de ella en todos los aspectos. La idea, es que su vida continúe siendo lo más normal posible y para ello es vital que sigan estudiando, trabajando o dedicándose –dentro de lo posible- a lo que hacían antes. Por otro lado, es fundamental que estas personas asuman su discapacidad de tal forma, que ésta no sea un obstáculo para estar en pareja, sentirse atractivo o fijarse metas como la paternidad o la formación de una familia, entre otras.

Respecto a la parte afectiva y sexual de los discapacitados, existe mucha ignorancia. La gente cree que a raíz de la disfuncionalidad, ellos vuelven a ser niños, dejan de tener deseos sexuales o simplemente ya no sienten ni tienen ganas de vivir el placer. Sin embargo, ésta es una de las creencias más erradas que se pudiera mencionar, porque una persona puede perder sensibilidad o funcionalidad, pero el deseo sexual siempre está presente. Para ahondar más en este tema, recurrimos a la visión de Viviana Sanza, psicóloga del Instituto Teletón, que se encuentra trabajando actualmente en este tema. “Lo más importante –afirma- es entender que la sexualidad va mucho más allá de la genitalidad, que éste es un concepto amplio, que abarca aspectos como la afectividad, la comunicación, la persona misma, la relación de pareja, etc. Todo el mundo puede tener una vida sexual activa, sin importar si es discapacitado o no”.

Ahora, obviamente existen algunos tipos de discapacidad como las lesiones medulares, que pueden llegar a ocasionar algún tipo de dificultad en la actividad sexual, pero sólo si se está hablando de sexualidad genital. No obstante, no todos los casos presentan estas complicaciones, ya que hay una serie de factores que influyen, como el tipo de lesión, el tiempo que se lleva con ella, los órganos que se han visto afectados, entre otros. Viviana afirma que “en este sentido, es sumamente importante el trabajo que realizan los urólogos con los pacientes, los que pueden evaluar las condiciones físicas de cada caso en particular y luego, en caso de que exista alguna dificultad, poder trabajar con los especialistas y técnicas necesarias para tratar el problema”. En el fondo, si bien los discapacitados pueden presentar ciertas dificultades con su sexualidad, sus problemas son tan tratables o solucionables como en cualquier persona.

En el último tiempo, destaca la experta, “el Instituto Teletón ha dado mayor énfasis aún a este tema, trabajando la sexualidad y otros aspectos como parte importante del concepto de Rehabilitación Integral con el cual trabajan. Esto pretende que las personas que tienen algún tipo de discapacidad, logren rehabilitarse tanto física como psicológicamente, de manera que logren un desempeño lo más autónomo y adecuado posible en su funcionamiento cotidiano y en las tareas que emprendan”. Para alcanzar todos estos objetivos, el Instituto ha desarrollado una serie de actividades, como talleres, jornadas y programas que trabajan con temas específicos. Hace poco se realizó la “II Jornada Internacional de familia y discapacidad”, siendo en esta ocasión el tema central la Afectividad y Sexualidad. Todas estas actividades se realizan principalmente con la intención de responder a las inquietudes de los pacientes y escucharlos.

Viviana explica que “lo que se pretende como institución, es abordar la sexualidad en toda su amplitud, considerando todos los factores implicados en ella. Para esto se trabaja con la persona misma, con la autoestima, con temas como la búsqueda de pareja, la confianza, los temores e inquietudes, la afectividad y la comunicación, entre otras cosas”. Esto, porque muchas veces es necesario realizar un trabajo previo antes de tener una relación sexual y obviamente esto no es fácil de asumir o de explicar a la pareja. Cabe aclarar –señala Viviana- que a lo mejor el cuerpo ha perdido cierta sensibilidad, pero hay otras partes que compensan esta pérdida. “Por eso, es vital que haya comunicación con la pareja y es recomendable, entonces, hacer todo un trabajo para explorar y descubrir en el cuerpo nuevas partes erógenas que hagan sentir placer”. Más allá de la genitalidad, lo que le interesa a los profesionales del Instituto, es abordar la sexualidad desde una mirada más amplia, donde se les fomenta a los pacientes el reconocerse, el comunicarse y el disfrutar de la sexualidad sea como sea, evitando caer en el error de considerar el coito como el único fin o única forma de obtener satisfacción sexual.

Sin duda, en todo esto es fundamental el trabajo multidisciplinario, ya que para lograr los fines que se plantea el Instituto, hay que contar con la colaboración de profesionales de distintas áreas: psicólogos, urólogos, matronas, fisiatras, etc. No obstante, no sólo se requiere de la colaboración y ayuda de los profesionales, la familia y los seres que rodean a la persona, son claves en el proceso de rehabilitación. En este sentido, la especialista afirma que “cuando alguien es víctima de una lesión que implique una pérdida importante en su funcionalidad, como por ejemplo una lesión medular traumática, es posible que tanto el afectado como los seres cercanos atraviesen por un duelo psicológico. Éste consiste en sufrir por una pérdida”. En este caso, se trata de la pérdida de una funcionalidad corporal. Este duelo es experimentado por todos, afectando también a la pareja, la que podría –en algunos casos- llegar a necesitar ayuda psicológica. La terapia sirve para que la persona descargue sus emociones y sentimientos, siendo útil además para superar la rabia, frustración y pena.

Respecto al tema de la sexualidad con la pareja, la experta señala “que es importante explorar la solidez de la pareja, el tiempo que llevan juntos, la calidad del vínculo y el nivel de confianza, para así evaluar los recursos con que cuentan para enfrentar la crisis”.

Por eso, es vital el apoyo mutuo, la comunicación y expresarle al otro lo que nos está pasando. También es fundamental que sean capaces de reconocer cuando necesitan ayuda y recurran a un especialista, si es que es necesario. No es recomendable ahogarse juntos. “Hay que reconocer las debilidades, pero también perder un poco el miedo, porque se puede seguir viviendo igual, una vida plena en todos los sentidos”.

Finalmente, cabe señalar que la sexualidad es parte de nosotros, de los seres humanos. Somos seres sexuados desde que nacemos y a través de las distintas etapas del desarrollo sexual, nos vamos reconociendo como hombres y mujeres. Aquí es donde se explora el cuerpo y la sexualidad. Sin embargo, cada uno enfrenta esto de manera distinta, dependiendo del proceso de socialización, la personalidad, la autoestima y una serie de otros factores. Por eso, hay que entender que a veces se tiene problemas con la sexualidad y en este sentido los discapacitados también los pueden tener, pero también hay otros casos en los que a pesar de sus problemas físicos, nunca han manifestado trastornos. “Hay algunos que solos y sin la ayuda de nadie, tienen pareja, hijos y una familia”. Es más, destaca Viviana, “con una discapacidad se puede hacer una vida completamente normal”.

Una controversia existente en nuestra sociedad en torno a la sexualidad de las personas con discapacidad psíquica aflora con mayor intensidad cuando se plantea la cuestión de las relaciones de pareja y la anticoncepción, especialmente la que hace referencia a los métodos quirúrgicos. Esto nos hace reflexionar, según el doctor García Fernández, Dr. En Psicología  y especialista en sexología, en la formación de las familias y profesionales en este terreno. En las últimas décadas ha habido cambios importantes y extraordinarios en este terreno. Seguramente estos son insuficientes y aún siguen existiendo miedos. Pero es de destacar entre todos los factores implicados en este cambio el esfuerzo y la ilusión de tantos padres y madres que confiaron en sus hijos discapacitados psíquicos, que apostaron por sus posibilidades, que creyeron en ellos.

Las personas con discapacidad psíquica, carecen en la mayoría de los casos, de una información sexual adecuada. Las familias suelen pensar que de este modo se les protege de los riesgos sexuales.

 Existen una serie de tópicos que no siempre tienen por qué ser realidad:

-         El disminuido psíquico no tiene por qué mantener relaciones sexuales, aunque son muy afectivos.

-         Son sujetos propios para abusos sexuales

-         De tener necesidades sexuales, se supone que es incontrolable.

-         Tienen conductas desviadas en mayor medida que las personas sin discapacidad.

-         Pueden transmitir genéticamente sus discapacidades.

La mayoría de los tópicos no tienen fundamento científico y en este caso tampoco. Las personas con discapacidad psíquica, tienen necesidades afectivas, emocionales, sexuales, sociales, como el resto de las personas y, en muchísimos casos, no se les permite establecer relaciones amistosas con el sexo opuesto.

En el terreno de la educación de las personas con discapacidad psíquica, está casi todo por hacer. Una política educativa coherente en este terreno, debe de abordar las siguientes cuestiones:

- Promover la realización de cursos de información para padres.
- Promover cursos de formación y reciclaje para los/las profesionales.
- Promover cursos en materia sexual y afectiva para jóvenes con discapacidad psíquica.

Nunca es bueno generalizar y en este caso tampoco. Se debe de hablar de personas concretas, con situaciones concretas y personales, con unas características particulares. Es evidente que las personas con discapacidad psíquica tienen necesidades e intereses sexuales y que de un modo u otro desarrollan conductas sexuales. Debemos entender esto para poder empezar a ayudarles. Estudiando su caso particular sin miedo. En unos casos serán capaces y en otros no. De no ser capaces habrá que evitar embarazos no deseados y otros problemas perjudiciales para su salud. Pero si son capaces no debemos privarles de ese derecho.

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