BEATRIZ GALINDO
BREVE RESEÑA BIOGRÁFICA DE LA TITULAR DEL CENTRO
La escritora y erudita Dª Beatriz Galindo nace en Salamanca, en el año mil cuatrocientos setenta y cinco. La reina Isabel I de Castilla la nombra camarista y en mil cuatrocientos noventa y tres autoriza su matrimonio con D. Francisco Ramírez. Desde muy niña muestra gran afición a los estudios clásicos, y es muy probable que sea alumna del gran maestro Antonio Elio de Nebrija. Debe su epónimo "La Latina" a la fama que adquiere como letrada, es decir, mujer versada en letras.

Los diccionarios enciclopédicos apenas dan información de esta escritora y los mismos manuales de literatura española pasan, olímpicamente, de ella o a lo sumo la mencionan como humanista, pero en una categoría inferior a Nebrija, Juan de Valdés, Alfonso de Valdés, Arias Montano, Luis Vives, etc. La verdadera personalidad de Dª Beatriz Galindo hay que relacionarla con la inquietud política y cultural de la reina de Castilla. Los cronistas del reinado de Isabel nos dicen que el llamado "milagro castellano " de finales del siglo XV se debe al buen hacer de la reina y sus ministros. En el cuaderno de la reina sólo tenían cabida los nombres de aquellos castellanos que destacaban por su honradez, moralidad y prudencia, y de los que se servía sin preocuparse de su abolengo o alcurnia. Se trata de poner al hombre o mujer en el puesto más adecuado a sus cualidades políticas, religiosas y culturales. Consejeros como gobernadores, presidentes de audiencias como corregidores, todos eran nombrados después de meticuloso examen de la reina castellana.

La nobleza medieval. con aires levantiscos, está representada en este reinado por el marqués de Villena, el conde de Ureña, el maestre de Calatrava y el arzobispo de Toledo, monseñor Carrillo; hombres recelosos y de poca talla moral y cultural. La reina no se arredró ante las palabras del arzobispo Carrillo, cuando se expresa en estos términos: Yo saqué a Dª Isabel de hilar y la volveré a la rueca. En la frase se patentiza la poca cultura de la reina castellana, pero no su inquietud ni el afán de perfeccionamiento cultural de la hija de D. Juan II y Dª Isabel de Portugal(la Loca de Arévalo). El humanista, esto es, el hombre o mujer dedicado a los nuevos estudios de entronque con la antigüedad se convirtió en un personaje importante de las ricas cortes renacentistas. En España, Nebrija, el Brocense, Luis Vives, Juan de Valdés... son llamados de ciudad en ciudad y honrados por los poderosos, que tenían a gala el amparar y sostener a estos humanistas. Teniendo esto en cuenta, surgen estos interrogantes con respecto a la humanista Beatriz Galindo. ¿Por qué sabemos tan poco de esta mujer?, ¿por su condición de mujer?, ¿es su obra tan reducida que sólo se limita a dos cartas latinas y las poesías en la lengua de Lacio? No se tienen respuestas para satisfacer la curiosidad del investigador, pero se puede dar rienda suelta a la imaginación y en honor de esta dama salmantina, titular de nuestro Centro, proclamamos que no importa su linaje, ni su apellido, ni siquiera quiénes fueron sus progenitores, su casa, abolengo, sino que siendo mujer alcanzó fama de humanista en la misma ciudad universitaria que la vio nacer. El cultivo del latín era tan escaso, incluso en los mismos ambientes de la universidad salmantina, que provoca la ironía y el escarnio del nebrijense ante tanto disparate de algunos comentaristas de textos latinos, de los hombres sesudos del estudio salmanticense : "Yo sólo me reí y di de codo a los que cerca de mí estaban oyendo"- dice Nebrija . He aquí el mérito de Beatriz Galindo ante aquel desierto de humanistas en los reinos de España. Su magisterio no sólo lo ejerció con la reina Isabel, sino con toda la familia real y de manera especial con los hijas de los Reyes Católicos Dª Isabel, Dª Juana, Dª María y Dª Catalina.

Esta humanista se siente orgullosa de sus poesías latinas como el genial Petrarca pondera la expresión en la lengua de Lacio y desprecia los escritos en lengua bárbara o vernácula. No se sabe si la reina Isabel llenó el vacío cultural que sintió al contacto con el colectivo femenino salmantino de aquella época, pero sí sabemos que gozó Beatriz Galindo de la amistad y estimación de la reina, cuando deposita la educación de sus hijas en esta gran mujer salmantina que muere en 1534.

Por último se hace hincapié en la valoración de los hombres ilustres de nuestra tierra charra, sin restar mérito de aquellos salmanticenses que han desarrollado su vida cultural o política a las orillas del río Tormes. Que no se queden en el olvido de nuestras autoridades nombres tan famosos y que han visto nacer estas grises tierras salmantinas como Lucas Fernández, Cristóbal de Castillejo (Secretario del emperador Fernando, hermano y sucesor de Carlos V en el imperio, nacido en Alcalá de Henares),  fray Diego Tadeo González, Ramos del Manzano, Tomás Bretón Hernández, Felipe Espino, Ventura Ruiz Aguilera, Jesús Iglesias, Juan y Francisco Vázquez Coronado, Gil Robles y un largo etcétera que junto con nuestra titular han hecho suficientes méritos para que sus nombres estén en las calles y en las instituciones culturales de Salamanca.

"Testamento de Isabel la Católica" de Eduardo Rosales

La humanista española Beatriz Galindo (c. 1465-1534), preceptora de la reina castellana Isabel I la Católica, así como de los hijos de ésta y del rey de Aragón Fernando II el Católico, aparece (vestida de negro) en esta reproducción fotográfica del óleo Testamento de Isabel la Católica (Museo del Prado, Madrid), que es una recreación histórica del siglo XIX, obra de Eduardo Rosales, junto a los Reyes Católicos, el cardenal Cisneros y otros personajes de la corte regia.(Archivo Fotográfico de Oronoz)