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CUENTOS

 

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LA COSECHA DE BOMBONES

 

 

 

 

 

                       Objetivo: Asumir algunas responsabilidades.

Dinámica: Leer el cuento y realizar las actividades     

Lorena se acurrucó entre las sábanas para seguir durmiendo. Era un día estupendo, de esos en los que no hay colegio.

ii¡RING, RING, RING!!! Sonó el teléfono. La niña se desperezó en la cama, mientras su madre lo atendía.

Su mamá tenía que ir, de forma urgente, a uno de esos sitios donde los niños no pueden entrar. -¿Sabrás vestirte y desayunar sola? -le preguntó su mamá, algo preocupada-. En un ratito vendrá Inés a cuidarte.

-Claro que sí -contestó Lorena, contenta de poder demostrar que se había hecho mayor. Inés era una chica muy simpática que la llevaba al colegio por la mañana.

Lorena sólo tuvo que calentar, en el microondas, el desayuno que le había dejado su madre. Oculto en la servilleta, encontró un bombón.

-¡Oh! ¡Seguro que ha sido mi mamá! -exclamó la niña.

Era un bombón muy rico.

"El día de mi cumpleaños podría llevar bombones de estos al colegio para invitar a mis compa­ñeros", pensó la niña. Buscó en su casa y encontró una caja. La abrió y comprobó que sólo tenía cinco bombones.

Lorena se desilusionó: no había para todos sus compañeros...

-Bueno... Será mejor que me coma estos cinco yo solita -se dijo en voz alta para consolarse. Mie.I!!!..as saboreaba el primer bombón recordó que la semana anterior habían plantado lentejas en el colegio.

-Estas pocas lentejas se convertirán en plantas, que darán muchas más -les había explicado la maestra.

"A lo mejor, con los bombones pasa lo mismo", pensó la niña.

Se sacó el bombón de la boca, lo secó un poco y lo puso junto a los demás.

A continuación, cogió cinco macetas, quitó las plantas que tenían y, en su lugar, plantó los bom­bones.

"Para mi cumpleaños tendré cinco árboles de bombones", pensó ilusionada.

Lorena estaba convencida de que sus amigos y ella se iban a dar un atracón. Todos los días, al volver del colegio miraba las macetas. Pero los bombones no salían...

-Tardan más en crecer que las lentejas -se decía la niña.

Pasó una semana y ni siquiera asomaba una plantita de bombón.

Su cumpleaños estaba cerca y decidió preguntar a su madre:

-¿Cuánto tardan en crecer los bombones, mamá?

Su mamá puso cara de no entender nada...

-¿Por qué preguntas eso, Lorena?

-Porque planté cinco y no ha salido ninguno.

- Lorena... ¿has sido tú quien ha destrozado mis plantas?

Mamá puso tal cara de enfado que Lorena estuvo a punto de decir que había sido Fofi, su gato; pero dijo la verdad:

-Fue para plantar los bombones...

A su madre le dio un ataque de risa tal, que se le caían las lágrimas.

Pero cuando se le pasó, le explicó a Lorena que los bombones no se plantan; se fabrican.

A continuación, puso un castigo a Lorena por haber estropeado sus macetas: debía comprar cinco plantas nuevas, regar/as y cuidarlas hasta que se hicieran grandes.

A Lorena le terminó gustando.

-Cuando sea mayor quiero ser jardinera -le dijo un día a su mamá.

-Me parece estupendo, Lorena.

y cuando llegó su cumpleaños, mamá le regaló una caja con más de cien bombones.

                                                                                                                                                                                        ELVIRA MENÉNDEZ

Material: Legumbres, envases de yogur, algodón o tierra


A) EXPRESIÓN ORAL

¿Qué le pidió su madre a Lorena que hiciese sola?

¿Hacéis vosotros eso solos? ¿Qué cosas sabéis hacer sin ayuda de los mayores?

¿Qué quería hacer Lorena con los bombones de la caja? ¿Por qué? ¿Le regañó su madre? ¿Qué le dijo?

B) TALLER DE PLÁSTICA

Traer legumbres a clase y envases de yogur. Cada niño plantará una legumbre y se irá vien­do cómo crecen las plantas, comparando unas con otras.

 

 

 

TRABAJOS 

FICHAS DE TRABAJAR

Cuento:

ESPERANDO LO MEJOR  

OBJETIVOS

Entrenar la capacidad de esperar para obtener algo.

DINÁMICA:

Explicará a los niños que pueden coger una enseguida o que si esperan uno o dos minutos (a que la manecilla del reloj-despertador llegue de un lugar hasta otro) se les darán dos.

Algunos niños pasarán un especial mal rato con la espera porque no estarán seguros de que lo prometido llegue alguna vez. Es posible que se levanten antes de tiempo y cojan una golosina. Se sugiere no reprocharles nada. Cuando pase el tiempo (los niños lo harán saber con puntualidad) se repartirán las dos golosinas a los que han aguantado. Lo importante es que los niños más inseguros aprendan (aunque sea por observación) que controlarse, esperar, trae su recompensa

 

MATERIAL

Bote con golosinas, reloj-despertado

. DINÁMICA

La educadora realizará esta actividad siempre que los niños controlen su esquema cor­poral para poder entender las instrucciones. Para ello, trabajará con los niños, en corro y con los ojos cerrados, recordando dónde tenemos el cuello, los hombros, los brazos, las piernas, pidiendo a los niños que muevan cada parte del cuerpo a medida que ella los nombra. A continuación, con voz pausada y en tono suave, comenzará las instruc­ciones para la relajación:

"Nos tumbamos en el suelo boca arriba, con la espalda en contacto con la mayor super­ficie de suelo posible, pecho abierto y hombros separados, brazos un poco despegados del cuerpo y piernas estiradas.

Una vez en esa posición, tenemos que estirar el cuello, los brazos y las piernas a la vez, como si nos tuvieran cogidos por la cabeza, las manos y los pies y tiraran de nosotros. Mantenemos esta posición un poquito (cuatro segundos) así y luego, como si nos solta­ran de repente, aflojamos, dejamos quieto el cuerpo. El cuello, la cabeza, el tronco, los brazos y las piernas están tan flojas que nos pesan muchísimo".

Desde esta misma posición, estirarán y aflojarán, una a una, las partes que el educador: vaya nombrando: el cuello (estirar durante cuatro segundos y aflojar), un brazo, el otro, '

. una pierna, la otra.

 

CUENTO SOY TU AMIGA

SE PUEDE HABLAR SIN VOZ

Objetivo: Comprender la comunicación no verbal.                            

Dinámica: Leer el cuento y realizar las actividades.

Rubén tenía mucha fuerza y una mano muy larga, pegaba por cualquier cosa. Era incapaz de pedir bien las cosas y jamás escuchaba a los demás. Se hacía lo que él decía y punto. Sus com­pañeros le temían y casi nunca se atrevían al llevar le la contraria, pero la verdad es que no tenía muchos amigos. Bueno, en realidad, ninguno.

El día de su cumpleaños, sus padres le sorprendieron con una perrita preciosa llamada Ula. Pensaron que, como no tenía hermanos, le serviría de compañía. A Rubén le hizo mucha ilusión ser dueño de una perrita, pero muy pronto se cansó de ella, como de todo.

-Bah, eres una perra tonta, no sabes hacer nada. Y deja ya de mover el rabo, que me pones ner­vioso.

Pero Ula seguía moviendo el rabo, porque estaba muy contenta de tener un dueño. Y de tener una casa tan bonita. Y de tener comida todos los días. Y así es como los perros muestran su ale­gría, moviendo el rabo.

-¿Es que no me has oído?

-Guau, guau -ladraba contenta Ula, saltando alrededor de Rubén.

-iBah, eres tonta, no sirves para nada! -le dijo-, y se sentó a ver la te le, como siempre.

Ula se le acercó, le puso las dos patitas delanteras encima y empezó a lamerle la cara, para demostrarle que servía para algo muy importante, que era ser su amiga. Pero Rubén no estaba acostumbrado a escuchar a nadie, y menos a un perro, así que la apartó de un empujón.

-Te he dicho que me dejes en paz -dijo, malhumorado.

Ula no entendía las palabras que Rubén decía, pero sí comprendía que estaba enfadado y no que­ría jugar. Así que se tumbó a su lado simplemente a hacerle compañía.

Rubén le hacía cada día menos caso a Ula y le ponía nervioso que le siguiera a todas partes. Pero Ula seguía siendo fiel a su amo. Y movía el rabo en cuanto lo sentía entrar por la puerta. Y jugue­teaba ladrando a su alrededor. Y se ponía loca de contento cuando la sacaban de paseo. Pero lo que más le gustaba a Ula era correr detrás o delante de la bici de Rubén.

En cambio, Rubén no le hacía ningún caso, o, si se lo hacía, era para intentar atropellarla con la bici. Menos mal que Ula era siempre muy rápida en apartarse y desconocía las intenciones de Rubén. Pensaba que estaba jugando con ella.

Un día, intentando darle a la perrita con la rueda de delante, tropezó con un escalón, se cayó

cayó de la bici y se golpeó la cabeza con el cemento, quedándose inconsciente en el suelo. Ula, al ver a

su amigo allí tirado y sangrando por la herida de la cabeza, empezó a ladrar como loca, pidiendo ayuda. Como la gente tenía las ventanas cerradas, no la oían. Entonces saltó a la calle y al primer señor que vio lo agarró por los pantalones. Quería lIevarlo junto a su amigo.

Fue una gran suerte que ese señor conociera muy bien el lenguaje de los perros, porque él tenía dos. Yal ver que Ula ladraba tanto y le agarraba de los pantalones, la siguió hasta donde estaba Rubén.

Mientras Rubén estuvo en la cama, Ula no se movió de su lado y continuamente le daba lameta­zos en la cara. Rubén empezó a comprender el lenguaje de Ula. Ahora le gustaba que le lamie­ra, porque esa era su manera de dar besos. Y le estaba muy agradecido por su amistad, por su compañía y por haberle salvado la vida.

Poco a poco, Rubén se fue volviendo menos agresivo y más amable con los otros niños, porque Ula le había enseñado algo muy importante: para tener amigos hay que saber comunicarse bien con ellos, saber escucharles y ser cariñoso. MARIA MENÉNDEZ-PONTE

ACTIVIDADES SOBRE EL CUENTO:

A) EXPRESIÓN ORAL

- ¿Por qué Rubén no tenía amigos? ¿Cómo trataba Rubén a su perrita, Ula? ¿De qué manera le decía Ula a Rubén que era su amiga? ¿Qué le hizo cambiar a Rubén?

- Entre todos, decir qué es un amigo.

- Sentados en círculo, cada uno saldrá al centro, se presentará, dirá cómo es y terminará diciendo: "Y quiero ser vuestro amigo". Los demás le responden: "Eres nuestro amigo". - En dos filas, frente a frente, cada niño debe decirle a su pareja una frase amable.

B) EXPRESIÓN CORPORAL

- Expresar distintos sentimientos solo con gestos: alegría, dolor, pena, hambre, sueño, aburrimiento...

- Imaginar que somos mudos y tenemos que pedir algo: un juguete, comida, ir al baño...

C) EXPRESIÓN MUSICAL

- Cada niño imitará un tipo de voz: la de un ogro, la de una bruja, la de un hada, la de un ratoncito...

Cuento:

QUE ME PONGO HOY

OBJETIVO:

Comunicar con mímica.

DINÁMICA:

Sentar a los niños en el suelo haciendo un corro. El educador, con mímica adecuada, expresará a sus alumnos que tiene un baúl lleno de ropa. Abrirá la tapadera, buscará y rebuscará hasta encontrar algo que le guste y se lo pondrá. Por ejemplo, unos guantes, colocando bien la prenda entre los dedos y estirándola por la muñeca. Después preguntará a los niños: ¿Qué me he puesto? Repetirá el mismo ejercicio, al menos, tres veces.

Luego pasará el baúl a cada niño, que hará que busca entre todas las prendas, escogerá una, se la pondrá y los demás la adivinarán. Así, hasta completar el corro. Terminada la ronda, haremos preguntas a cada niño sobre su prenda:

¿Tú qué llevas puesto?

¿De qué color es?

¿Cuándo lo compraste?

¿Te costó muy caro?

   ¿En qué estación del año lo usas más?

   ¿Por qué escogiste esa prenda?

   ¿Qué se ha puesto Luis?...

 

MATERIAL:

Caja o baúl vacíos

CUENTO: AHORA ME TOCA A MÍ , LUEGO A TI

OBJETIVO:

Respetar los turnos de palabra

DINÁMICA:

Los niños caminarán libremente por el aula, moviéndose de un lado a otro. La educado­ra cogerá un instrumento musical y se lo dará a uno de los niños. A partir de ahora, este niño tendrá el turno de palabra y explicará al resto de compañeros qué es lo que tiene en la mano y cómo suena (el niño simulará el sonido que sale del instrumento con una onomatopeya). Este niño entregará el instrumento a otro niño, que tendrá entonces el turno de palabra y repetirá lo mismo. El instrumento irá cambiando de una mano a otra, cambiando así también el turno de palabra. Sólo podrá hablar el niño que sostenga el instrumento. Cada dos o tres cambios, la educadora cogerá un instrumento diferente para enriquecer la actividad.

MATERIAL:    

Instrumentos musicales.

CUENTO: "LOS GESTOS AYUDAN"

OBJETIVOS:

Asociar las palabras con gestos trabajando onomatopeyas.

DINÁMICA:

Los niños se colocarán de pie y en corro y acompañarán con gestos el siguiente cuentecito popular. Se trata de practicar la comunicación gestual para apoyar la comunicación verbal.

UNA VEZ TUVE UN GATO (1) BLANCO Y NEGRO, TAN MONíN,

CON EL RABO Así DE GORDO (2), SE LLAMABA SERAFíN.

¿DE QUÉ OS REíS? (3) ¿ES QUE UN GATO NO PUEDE LLAMARSE ASí? TODAS LAS NOCHES DORMíA (4) RECOSTADO EN UN SILLÓN,

Y MIRADO DESDE LEJOS (5) PARECíA UN ALMOHADÓN.

UN DíA VINO DE VISITA UNA AMIGA DE MAMÁ,

TAN CORTíSIMA DE VISTA (6) QUE NO VEíA CASI "NA".

LLEGÓ LA POBRE SEÑORA CON LAS LENTES SIN PONER (7).

Y EN EL SILLÓN DE MI GATO, iiiPUMBA!!! (8), ALLí SE DEJÓ CAER. CADA VEZ QUE LO PIENSO LLORO (9), NO ME QUIERO NI ACORDAR, APLASTÓ LA COLA A MI GATITO (10)

POR DELANTE (11) Y POR DETRÁS (12).

EL GATITO SE PEGÓ UN BUEN SUSTO (13),

Y LA SEÑORA TAMBIÉN (14),

PERO NOS REíMOS TANTO (15)

QUE APLAUDIMOS UNA Y OTRA VEZ (16).

1. Decir "miau-miau", dando zarpazos con las manos. 2. Gesto exagerado con las manos. 3. Reírse todos a la vez. 4. Juntar las manos hacia el lado izquierdo, haciendo gesto de dormir y roncar. 5. Poner la mano en la frente con gesto de mirar a lo lejos. 6. Señalar los ojos. 7. Con los dedos índice y pulgar de las dos manos hacer dos círculos y colocarlos en los ojos en forma de gafas. 8. Sentarse en el suelo. 9. Llorar todos a la vez. 10. Hacer "plas" con las manos dando una palmada fuerte. 11. Señalar la tripa. 12. Señalar el trasero. 13. Decir "miau". 14. Imitar a la señora con voz de susto. 15. Reírse. 16. Aplaudir.

CUENTO:  E L P A Í S D E " G R A CI A S Y POR F A V O R "

Objetivo: Valorar las ventajas de utilizar las fórmulas de agradecimiento y cortesía.

Dinámica: Leer el cuento y realizar las actividades.

Material: Papel azul y amarillo, folios, lápices, colores.

Amador es un niño exigente, de esos que dicen: "quiero esto", y se lo tienen que dar al momen­to. Es como si pensara que todo el mundo le debe algo. Si queréis comprobar lo que os digo, escondeos detrás de aquel árbol y escuchadlo vosotros mismos.

-iOiga, señora! ¿Qué hora es?

-Querrás decir: por favor -le responde la señora con una amable sonrisa.

-No, quiero decir lo que he dicho -dice Amador, malhumorado-. Pero como ya veo que usted no me lo dice, se lo preguntaré a ese niño. iEh, tú, chaval! ¿Qué hora es?

-Querrás decir: por favor -le responde el niño con una amable sonrisa.

-iMoscas! Pero ¿qué pasa en este lugar? ¿Estáis todos mal de la olla? iPues que os zurzan! Cogeré el autobús y me iré a otra parte -gruñe Amador, enfadado, y le grita al conductor del autobús-: iEh, pare, pare!

Pero cuál no será su sorpresa cuando ve que el autobús pasa de largo.

-iMoscas! -exclama, enfadado-. Pero... ¿por qué no para? Está bien, me iré andando.

-Gracias por haberme elegido para caminar.

Amador pega un respingo. ¿Quién habrá dicho eso? No hay nadie a la vista...

-Por favor, mira hacia tus pies, yo estoy debajo.

Amador mira debajo de sus pies y sólo ve la acera. Entonces piensa: "¿Una acera que me da las gracias por pisarla? iMoscas! Esto ya es demasiado, me largo a otra parte". Y echa a andar. A un lado y a otro. A un lado y a otro. Va furioso, sin fijarse por dónde pisa. Finalmente llega al mismo parque de antes. En realidad, solo estaba dando vueltas en redondo.

-iUf, qué cansado estoy! -exclama-. Me sentaré un rato en este banco.

Pero el banco se echa hacia atrás, y Amador se pega un batacazo.

-iMoscas! ¿Qué le pasa a este banco? Se ha movido. Y el árbol también, se ha alejado de mí. Y las flores también se van. Y ahora el sol se esconde detrás de una nube. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué se van todos? -grita y patalea.

-Quizá te has olvidado de ser educado -le dice el hada Mandolina.

-¡Qué charrada es esa! -responde Amador, malhumorado.

El hada Mandolina le pide al sol que le explique a Amador por qué se esconde.

-Llevo toda la mañana calentándole y ni las gracias me ha dado.

-Ni a mí por mi sombra -se queja el árbol.

-Ni a nosotras por nuestro perfume -se quejan las flores.

-Ni a mí por el descanso -se queja el banco.

-¿Lo ves? -le dice el hada-. Desde ahora no olvides que con "gracias" y "por favor" vivimos todos mucho mejor.

Amador vuelve a casa cabizbajo y se acuesta pensando en las palabras del hada. Al día siguien­te, antes de irse al colegio, le dice a su madre:

-Adiós, mamá, y muchas gracias por el desayuno tan rico que me has preparado.

-Hijo, de nada, me alegro de que te haya gustado.

Luego le dice a su padre:

-Por favor, papá, ¿podrías comprarme una caja de ceras en la papelería que está alIado de tu ofi­cina? y, por cierto, dale las gracias a tu amigo Manolo por las chapas.

-¿Qué le pasa a Amador que da las gracias y pide todo por favor? -dice su hermana.

-Porque he comprendido que con "gracias" y "por favor" vivimos todos mucho mejor -le respon­de Amador.

MARIA MENÉNDEZ-PONTE

A) EXPRESIÓN ORAL

Hacer tarjetas azules y amarillas y meterlas en una bolsa. El niño o niña que saque una tarjeta azul tiene que pedir algo por favor. (Por ejemplo: "por favor, ¿me dejas un lápiz?".) y el que saque una amarilla tiene que dar las gracias por algo.

Todos los niños tienen que pedir una flor al profesor o a la profesora del modo que se le indique: cómico, trágico, romántico, entusiasta, asustado, melodramático, etc.

B) EXPRESIÓN MUSICAL

Decir primero "Por favor" y, juego "Gracias" increscendo. Se empieza casi en un susurro y se termina diciéndolo en voz muy alta.

Dar las gracias utilizando distintos tonos de voz o poniéndole música a la palabra.