Racing vs Movilidad Sostenible

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Racing vs Movilidad Sostenible


RACING + VEHÍCULOS + COMPLACENCIA DE LAS AUTORIDADES = FALTA DE CIVISMO


El pasado Domingo por la tarde cometí la osadía de ir al Sardinero, tonta de mí,
no recordé que como cada Domingo que juega el Racing no nos estaba
permitido transitar, ni mucho menos estacionar en una zona de muchos metros
a la redonda junto al campo de futbol.
El panorama es desolador, coches aparcados en los lugares más inverosímiles,
ocupando cada acera, cada rotonda, cada mediana, cada zona ajardinada,
¡qué pena”! y qué indignación. Una no puede ir con sus hijos a ninguno de los
tres parques cercanos (las Llamas, Mataleñas o Mesones), no puede pasear
por el Sardinero, etc., etc. Pero es que he descubierto una nueva faceta y es
que también me está prohibido visitar a mi abuela el día de su cumpleaños en
la residencia de ancianos de la Pereda, la desfachatez de los racingistas llega
tan lejos como penetrar en un recinto privado y ocupar las escasas plazas de
aparcamiento de que disponemos cuando vamos a visitar a nuestros familiares.
Una llega con sus dos hijos pequeños en el coche y la bandejita de pasteles y
qué hace, pues nada, en el mejor de los casos dar vueltas y más vueltas a ver
si encuentra un sitio o un “no sitio” para aparcar y en el peor, cuando los niños
ya no pueden más y tú echas humo por las orejas decides volverte a casa con
los pasteles y la pobre abuela esperando la visita.
Todo esto resulta realmente indignante, pero ya el colmo de los colmos es ver
como los agentes de la autoridad están allí no para impedir este caos, si no
sólo para regular que tal ilegalidad se cometa con orden y bajo su beneplácito.
No puedo dejar de recordar cuando en verano trato de ir a las playas de
Santander, de nuevo con mis dos hijos en el coche, y tras vueltas y vueltas por
el Sardinero (hablamos de hasta una hora dando vueltas) soy incapaz de dejar
el coche medio mal estacionado, y huelga decir que tampoco me lo permitiría
uno de esos agentes que tienen permiso para dejar aparcar, no medio mal,
sino muy mal, a cientos de vehículos los “domingos racingueros”.
No salía de mi asombro cuando descubrí que también se inutilizan los
semáforos (al menos los de la Avda. de los Castros, una vía por la que todo el
mundo, salvo honrosas excepciones, circula 20 ó 30 Km/h por encima de lo
permitido), así que los peatones a jugarse la vida o a esperar pacientemente a
que un considerado conductor se pare para dejarle pasar, y a cruzar los dedos
para que el coche que viene por el otro carril haga otro tanto y no le pase por
encima.
Una no deja de sorprenderse cada día al ver la falta generalizada de respeto de
los conductores, ósea de un gran porcentaje de los ciudadanos, que estacionan
sus vehículos invadiendo aceras y pasos de peatones y hacen la vida imposible
al transeúnte, no digamos a las personas que empujan un cochecito de niño (a
veces gemelar) y para que hablar de los minusválidos, ellos mejor que se
queden en su casa. Una siempre se pregunta dónde estarán esos flamantes
agentes de movilidad (¿o era inmovilidad?) que sólo se encuentran creando
caos circulatorio en las rotondas. Es bien triste pero si la educación ciudadana
no da para más, habrá que recurrir a las sanciones a diestro y siniestro, parece
que es el único lenguaje que entienden muchos. Conste que soy conductora,
pero yo no me desprendo de mi mentalidad de peatón cuando entro en mi
coche, siempre elegiré cederle el paso a un peatón aunque esto interfiera
momentáneamente con el tráfico y algún energúmeno/a me grite por pararme
en un paso de peatones.
Sé que lo que digo no es nada popular y que no voy a conseguir hacer
reflexionar a muchos, pero no tengo ninguna duda de que al menos los sufridos
peatones estarán de mi lado y, tal vez, también algún conductor que de vez en
cuando ejerza de peatón y quién sabe si con un poco de suerte al menos una
persona se replantea sus malos hábitos de conductor.
Le paso el testigo al Alcalde de Santander y a su Concejalía de Movilidad
Sostenible: lo del Sardinero los domingos de futbol, no tiene nombre, se mire
por donde se mire; a los agentes de movilidad deberían replantearles sus
funciones; y lo de las infracciones en los estacionamientos, está más que claro,
sólo hay que hacer cumplir la ley (o si no ahórrense la pintura blanca de los
pasos de peatones y la pintura amarilla o roja que adorna el borde de nuestras
carreteras, y que impere la ley de la jungla…………).


Esther Calle Martín