EL RELIEVE TERRESTRE

LA TIERRA: COMPOSICIÓN Y GRANDES FORMAS DE RELIEVE

1. La tierra está formada por una capa sólida, otra líquida y una envoltura gaseosa

Nuestro planeta está formado por tres medios muy distintos. Nosotros vivimos sobre los continentes y las islas, sobre la tierra firme a la que llamamos litosfera. También utilizamos los mares y los océanos, que forman el medio líquido o hidrosfera. Y existe una capa gaseosa que nos rodea, imprescindible para la vida, a la que llamamos atmósfera.

Las aguas de los mares y océanos ocupan casi las ¾ partes de la superficie terrestre. Esta agua se distribuye en cinco grandes océanos: Atlántico, Pacífico, Índico, Océano Glacial Ártico y Océano Glacial Antártico. Los dos últimos son océanos de aguas frías que permanecen heladas casi permanentemente.

Las tierras ocupan algo más de la cuarta parte de la superficie y se agrupan en cinco masas continentales: Europa, Asia, África, América y Oceanía. El sexto continente, la Antártida, está completamente cubierto por los hielos.

2. Los fondos marinos tienen grandes montañas y profundas fosas

Al pie de los continentes existen una rampas cubiertas por el mar, a las que llamamos plataformas continentales, que descienden suavemente hasta los 200 m de profundidad. En estas plataformas se interrumpen por un talud que desciende bruscamente hasta profundas fosas marinas que llegan a alcanzar los 10.000 m.

3. El relieve terrestre está formado por llanuras, mesetas y montañas

Las llanuras son tierras casi llanas, sin apenas desniveles, que se encuentran a menos de 200 m de altitud sobre el nivel del mar.

Las mesetas son también tierras llanas que se encuentran a elevada altitud sobre el nivel del mar.

Las montañas son grandes elevaciones desiguales del terreno. En una montaña se distinguen las faldas o parte baja, las vertientes o laderas erosionadas y las altas cumbres de picos y crestas.

Las cordilleras son montañas jóvenes, estrechas y muy alargadas, que culminan a varios miles de metros.

Los macizos son montañas más bajas ya que no suelen superar los 2.000 m de altura. Las cumbres de estas montañas son redondeadas y los valles menos profundos que en las cordilleras.


LA DESTRUCCIÓN DE LOS RELIEVES

1. Los torrentes y los ríos desgastan las rocas y forman valles

Las rocas de los continentes son desgastadas poco a poco por la acción de las aguas, del hielo y del viento. Ese desgastee, que se llama "erosión", cuando es prolongado llega a destruir los relieves y las montañas.

El agua de las lluvias se desliza por las vertientes de las montañas en forma de pequeños arroyuelos, hasta una zonas rehundidas, denominadas cuencas de recepción. En ellas nacen los torrentes y los ríos.

Las aguas de los torrentes bajan por la vertiente de la montaña a través de un estrecho canal, arrastrando piedras y arenas y formando con ellas una colina en forma de cono.

Todos estos torrentes, que llevan agua temporalmente, van a desembocar a un río. Los ríos nacen, también, en las montañas. En su curso alto, todavía en la montaña, desgastan el terreno y excavan un estrecho valle de laderas muy inclinadas.

Cuando los ríos abandonan las montañas y discurren por las llanuras, en su curso medio, erosionan las rocas y forman valles más anchos. Los ríos discurren lentos, formando amplias ondulaciones, llamadas meandros.

En el curso bajo, en la desembocadura, algunos ríos forman unas llanuras que penetran en el mar y que llamamos deltas. Otras veces desembocan en el mar por un amplio estuario.

2. El hielo desgasta las rocas

En las zonas polares y en las cumbres de las montañas, la nieve que cae se transforma lentamente en hielo.

Los gigantescos bloques de hielo que se desprenden, flotan en el mar y forman los icebergs.

En las altas montañas se forman ríos de hielo llamados glaciares. Las lenguas de estos glaciares que son corrientes de hielo, arañan profundamente el terreno. Excavan valles de fondo casi plano y laderas muy inclinadas.

3. En los desiertos, el viento forma grandes dunas

En los desiertos casi no llueve y hay fuertes vientos.

Debido a la falta de agua, en el desierto no hay vegetación que fije, con sus raíces, los granos de arena al suelo. Por eso el viento los arrastra muy lejos. Cuando el viento tropieza con un obstáculo y pierde fuerza, deposita las arenas que ha arrastrado, formando colinas en forma de media luna, llamadas dunas.


EL RELIEVE ESPAÑOL

1. Las grandes unidades del relieve peninsular se disponen alrededor de un macizo central

Todas las unidades del relieve peninsular (montañas y llanuras) se han formado por los movimientos de la corteza terrestre y por la erosión de los relieves más sobresalientes.

En el centro de la península Ibérica se encuentra un extenso y elevado macizo, erosionado, que se conoce con el nombre de Meseta o Macizo Central Ibérico. La Meseta se encuentra a más de 500 m sobre el nivel del mar.

En el interior de esta macizo se encuentran montañas y llanuras. Las montañas más importantes son las siguientes:

El Sistema Central, que divide a la Meseta en dos partes casi iguales. Está formado por distintas sierras de entre las que destacan las de Guadarrama y Gredos.

Los Montes de Toledo, que dividen igualmente, a la Submeseta Sur en dos partes. Son montañas más bajas que las del Sistema Central con sierras como la de Guadalupe y San Pedro.

Pero la mayor parte de la Meseta está formada por extensas llanuras. Son los llamado páramos y campiñas de las dos Castillas.

2. La Meseta se encuentra rodeada de montañas

La Meseta, al igual que una fortaleza, está rodeada por unas murallas montañosas.

Al Norte se encuentra la Cordillera Cantábrica. Está formada por altas sierras de entre las que destacan los Picos de Europa (2.600 m). Esta cordillera se continúa por los Montes Vascos.


Por el Este, la Meseta está limitada por el Sistema Ibérico. Es un robusta cordillera con sierras importantes como La demanda, picos de Urbión, el Moncayo (2.300 m) y la sierra de Albarracín.

Por el Sur, la meseta termina en Sierra Morena y en las montañas portuguesas del Algarve.

En el Noroeste están los Montes Galaico-Leoneses.

3. Tres amplias depresiones y un segundo cinturón montañoso

Al pie de las montañas que rodean a la Meseta se encuentran tes extensas depresiones: la del Ebro, la del Guadalquivir y la del Sado-Tajo (Portugal). Estas depresiones son llanuras a poca altitud sobre el nivel del mar, recorridas por importantes ríos.

Existe un cinturón externo de montañas. Son las cordilleras más robustas de la Península y las más elevadas:

Los Pirineos, que hacen de frontera con Francia alcanzan los 3.400 m, en el pico de Aneto.

Los Sistemas Béticos, en el Sur, tienen la mayor elevación de la Península (pico de Mulacén, 3.478 m).


Las cordilleras Costero-catalanas son más bajas.

En el archipiélago canario destaca el Teide (3.718 m).


LOS CLIMAS DE ESPAÑA


1. En la península Ibérica hay cuatro conjuntos climáticos principales

Si tenemos en cuenta cómo se distribuyen las precipitaciones y las temperaturas sobre la Península, podemos distinguir cuatro conjuntos climáticos: la región atlántica o Ibérica húmeda; las regiones del interior, de clima extremado; las regiones del Sur y Levante, de clima mediterráneo, y las montañas altas, de clima frío. Además, en Canarias, tenemos un clima peculiar.

2. En Galicia y en la vertiente cantábrica llueve mucho

Lo más destacado del clima en estas regiones es:

Que llueve mucho. Reciben más de 1.000 mm de precipitaciones anuales, sin que exista ni un solo mes seco.

Que es un clima de temperaturas suaves. Durante el invierno no hace demasiado frío y los veranos son frescos y agradables.

En esta región climática la vegetación necesita mucha humedad. Crecen los prados y se desarrollan los bosques de robles y hayas, acompañados de plantas como los helechos o los brezos.

3. Las regiones del interior tienen un clima frío y seco

Castilla la Mancha y Castilla y León, el valle del Ebro y en cierta medida Extremadura, tienen un clima que se distingue:

Por tener temperaturas extremas. Los inviernos son fríos y largos, ya que duran casi ocho meses. Los veranos son cortos, pero calurosos.

Por recibir pocas lluvias, menos de 500 mm anuales. Las lluvias son propias de la primavera y del otoño.

La vegetación es del bosque de encinas y pinares, matorrales olorosos, como el tomillo o el romero.

4. El Sur y el Levante tienen un clima seco y caluroso

En estas regiones los veranos son muy largos y calurosos. Los inviernos, por el contrario, son de temperaturas suaves.

Las precipitaciones son reducidas. Por lo general, caen menos de 500 mm al año durante el otoño y el invierno. Estas lluvias, a veces, son torrenciales.

El Sureste español (Almería y Murcia) tiene un clima casi desértico. Llueve muy pocos días al año y solo se recogen 250 mm al año.

La vegetación de estas regiones está representada por los montes bajos de encinas, los pinares y los matorrales de plantas olorosas. En el Sureste crece el esparto, las chumberas y pitas; vegetación propia de un país casi desértico.

5. Las montañas altas tienen un clima frío

En su base, el clima es parecido al de las llanuras, pero seguún ascendemos, va haciendo más frío y llueve más. En las cumbres, el clima es frío y seco. La Cordillera Cantábrica, lo Pirineos, el Sistema Central, las montañas Béticas, tienen este clima.


Clima

Aunque España se encuentra en una zona templada, su accidentado relieve da lugar a una gran diversidad de climas.

Las montañas del Cantábrico marcan la primera zona de división climatológica bien definida. Al norte de esta cadena, en la estrecha franja del norte, donde se sitúan el País Vasco, Cantabria. Asturias y Galicia, se encuentra lo que podríamos llamar la España lluviosa, con un clima marítimo por excelencia, solamente con ligeras variaciones de temperatura, suaves inviernos y veranos frescos, un cielo casi constantemente nublado y frecuentes lluvias, aunque menores durante el verano. Este clima, que es típico en la Europa occidental, favorece el tipo de vegetación del norte de Europa.

Al sur de la cadena cantábrica se encuentra la España seca, con un clima extremadamente variable, siempre caracterizado por escasas lluvias y un implacable sol ardiente en un cielo intensamente azul, ocasionalmente cruzado por feroces tormentas locales de corta duración.

En términos de superficie, la España lluviosa ocupa un tercio del país, mientras que los otros dos tercios corresponden a la España seca.


Hidrografía

Los ríos de España, incluso aquellos considerados como los principales, tienen un caudal muy modesto debido al hecho de que sólo conducen agua de lluvia, y las lluvias son escasas e irregulares.

Como las cordilleras se encuentran próximas a las costas, los ríos son, en general, cortos. Además, al tener que descender muchos metros en pocos kilómetros, han tendido que hacer profundos cauces, llamados hoces o gargantas.

Los ríos desembocan en el Mediterráneo y en el Atlántico. Hay nueve ríos principales:

Miño (310 km.), Duero (895 km.), Tajo (1.007 km.), Guadiana (778 km.), y Guadalquivir (657km.), que desembocan en el Atlántico.
Segura (325 km.), Júcar (498 km.), Turia (280 km.), y Ebro (910 km.) que van a parar al Mediterráneo.

En el norte, los llamados ríos montañosos tienen un curso muy corto, debido a la cercanía de su nacimiento al mar. Los principales son Bidasoa, Nervión, Sella, Nalón, Navia y Eo.