Fue estudiante de leyes en Oviedo y militar que probaría heroicamente armas durante la ocupación francesa. Fue hecho prisionero y llevado a Francia, de donde volvería embebido de los más progresistas ideales liberales y constitucionales, encabezando la rebelión cuyo fruto fue el acatamiento de la Constitución por el rey y la apertura del trienio liberal (1820-1823).
Fue nombrado capitán general de Galicia y Aragón -los absolutistas creían, erróneamente,
que los altos cargos apearían sus ideales-, destituido y desterrado por mantenerse fiel a
sí mismo, masón y miembro del partido democrático de los comuneros, salió diputado
por Asturias en 1.822 y llegó a presidir las Cortes Generales durante tres sesiones.
La invasión de las tropas francesas del duque de Angulema en auxilio del Absolutismo, le movió
nuevamente a la acción militar. Pero muchos generales que hasta entonces lo habían apoyado abandonaron
la causa de las libertades públicas, buena parte de sus tropas desertaron y tras una definitiva derrota,
en Jaén, cayó prisionero.
Fue trasladado a Madrid, donde se le condenó a muerte. Se le condujo al cadalso en un serón tirado por un burro y recibiendo los insultos del pueblo por cuyos derechos entregaba la vida. Fue ejecutado y descuartizado el 7 de noviembre de 1.823.
