C. P. FRANCISCO DE QUEVEDO

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Nuestro centro se encuentra en la localidad de Villasevil de Toranzo y acoge niños y niñas de las localidades cercanas de Acereda, Bárcena, Pando, Penilla, San Martín de Toranzo, Santiurde de Toranzo, Soto-Iruz y Vejorís; os ofrecemos una descripción de nuestro entorno y nuestras costumbres más arraigadas.

 

SITUACIÓN GEOGRÁFICA.

Villasevil, es un pequeño pueblo situado en el interior de Cantabria, a 35 km. de Santander y a 140 m sobre el nivel del mar; Se halla inmerso en el centro del Valle de Toranzo y más en concreto en el corazón del Municipio de Santiurde de Toranzo al cual pertenece.

De todos los pueblos que componen el Municipio es el de mayor extensión. Este trocito de Cantabria desconocido para muchos, es uno de esos pueblos tranquilos y sencillos que con la belleza de su paisaje y la grata acogida de sus gentes invita a hacer un alto en el camino cuando se visita.

 

 

DESCRIPCIÓN, BARRIOS, MONUMENTOS, HECHOS HISTÓRICOS.

Posee una estructura lineal, es decir, su trazado se dispone a ambos lados de la carretera comarcal; y en él se pueden distinguir claramente los barrios que lo constituyen.

 

Panorámica desde las ventanas del colegio del entorno natural de Villasevil.

 

Al igual que cualquier otro pueblo del valle combina el río (Pas) y su extensa y fértil vega con una suave montaña, cubierta de una mies totalmente verde y que culmina en una hermosa pradera, que recibe el nombre de Cavillas y cuyo punto más alto alcanza una altura de 470 metros; bordeada en parte por un no menos extenso bosque que alcanza los 573 metros de altitud en el Troncal y culmina en el Pico Tablao con 845 metros (el pico más alto) todo ello ofrece interesantes opciones de recreo. Esto explica que actualmente no haya ni una sola vivienda sin ocupar, siendo numerosas las familias que vienen desde la ciudad o incluso desde otros países a pasar unos días de descanso, disfrutando de la tranquilidad y de actividades al aire libre.

 

 

 

La casa de Fernando de Villegas en Villasevil, una de las antiguas y típicas casonas del valle.

En Villasevil se compagina perfectamente el paisaje, la historia del pueblo y el sencillo ambiente rural de los lugareños, con el avance tecnológico, todo ello entremezclado con algún monumento y con casas de piedra muy antiguas (algunas de ellas con una importante historia), y otras de moderna edificación, que le dan al pueblo un aire muy particular.

Haciendo una descripción más detallada hay que decir que Villasevil se encuentra en la margen izquierda del río Pas siguiendo la dirección norte - sur paralelamente a la carretera nacional Santander-Burgos; dándole la mano por medio de un robledal al pueblo de Irúz; este viejo robledal (parte de él convertido en parque) está compuesto por añejos ejemplares de cagiga, testigo fiel de las famosa ferias y fiestas de San Agustín que se vienen celebrando desde 1767 y que son lugar de reunión y diversión no sólo del pueblo sino de todo el Valle y zonas limítrofes. Cercano a este robledal existen diversas instalaciones deportivas y recreativas como son: dos campos de fútbol, bolera, canchas polideportivas, parque infantil y Colegio Público, todo ello con un pequeño núcleo de casas forma el barrio de La Venta (también conocido como el Ferial).

Siguiendo la carretera comarcal hacia el Sur se encuentra el barrio de el Pozón, llamado así por la existencia en el medio de una gran charca o poza, donde se podían contar las ranas por cientos, en él la mayoría de sus casas son de construcción bastante actual, ya que no hace más de cincuenta años prácticamente era todo un cagigal, donde se veían fácilmente saltar las ardillas de un árbol a otro.

Humilladero con la imagen de San Roque, patrón del pueblo.

A continuación se encuentran los Barrios de San Roque y Piedrahita. A la entrada de este último se puede contemplar un humilladero, levantado en el lugar que ocupaba otro primitivo cuya antiquísima imagen de San Roque (patrón del pueblo) ha sido sustituida por la actual de piedra. Este humilladero, terminado en tejadillo de dos aguas, tiene en la parte superior el Escudo Nacional y sobre la fachada la siguiente inscripción. "Sitio de San Roque, hechos históricos memorables en Villasevil, Marzo 1.497, desposorios del infante Don Juan, hijo de los Reyes Católicos, con la princesa Doña Margarita. 26-27 Julio 1.522, estancia del Emperador Carlos V". Efectivamente, según cuenta la historia, en Villasevil se celebró el matrimonio del hijo de los Reyes Católicos, el infante Don Juan y la princesa austríaca Doña Margarita, hermana de Felipe el Hermoso, y así lo confirma el doctor Toledo, médico de la Reina Católica: "Fízose el desposorio en Villasevil, cabe Santander, por mano del Patriarca de Alejandría y Arzobispo de Sevilla, Don Diego Hurtado de Mendoza". Se explica la precipitada boda en este emplazamiento como consecuencia de la "impaciencia erótica del príncipe", ya que la princesa había arribado al puerto de Santander con una numerosa escolta y con destino a Burgos, pero el príncipe salió con su cortejo a su encuentro, y éste se produjo en Villasevil, de ahí que los esponsales tuvieran lugar aquí, si bien las grandes fiestas se celebraron en Burgos.

 

La casa que actualmente vemos debió ser mandada construir por un descendiente del linaje llamado Sancho Ruiz de Villegas, Capitán de la Gente de Guerra del Valle, casado con Magdalena de Villegas Estrada.

En su testamento de 5 de noviembre de 1595 añade al vínculo y mayorazgo fundado por su antecesor "la torre y fortaleza de acereda, con sus barbacanas y murallas y su término y territorio redondo", y la Casa Alta de la Dehesa, estando en posesión tambiés de la Capilla de San Andrés en la iglesia parroquial. La casa o torre (casa alta) responde al tipo habitual de finales del siglo XVI, formándose con un gran bloque cúbico de mampostería, con sillares en las esquinas y cubierta a cuatro aguas.

En la fachada principal se abre una portada de arco de medio punto, con dos pequeñas saeteas y escudo de armas.En el piso bajo hay otras dos ventanas irregularmente colocadas en la fachada. En el piso noble se abrían dos pequeñas ventanas adinteladas, formadas en origen por cuatro sillares cada una, hoy transformadas en puerta ventanas. Entre ellas se coloca el escudo de armas.En el piso superior se abre una ventana del mismo tipo que las anteriores. Una cornisa dórica de papo de paloma recorre todas las fachadas.Esto resume lo que se entiende por casa alta.

 

También la historia nos cuenta que la noche del 26 al 27 de Julio de 1522 el emperador Carlos V pernoctó en una casona-torre de los Villegas situada en el barrio de los Piñares.

Dejando a un lado la información histórica y continuando con su descripción podemos observar el barrio de Piedrahita, en él quizás lo más característico sea la antigüedad de sus casas, pues la mayoría son centenarias, actualmente en el centro del barrio se ha acondicionado la antigua plazoleta que había, conservándose la fuente con el bebedero para los animales que todavía hoy en día se usa como tal; aquí también se encuentra una casa señorial que recientemente se ha rehabilitado para transformarse en una Posada o Casa rural.

 

Real labranza de Villasevil hoy transformada en bonita posada de turismo rural.
Iglesia de Santa Cecilia declarada Monumento de Interés histórico Artístico. Un románico en el que se aprecia un claro influjo de los talleres que trabajaron en el norte de Palencia a finales del siglo XII. Alberga en su interior una de las pilas bautismales de estilo románico más destacadas de Cantabria.
La magnífica portalada de Villasevil de Toranzo (sin escudo de armas que la identifique) sigue también el tipo de portalada militar, de nuevo con el arco de medio punto (y escarzano en la puerta lateral), con un segundo piso muy extraño en el que el cuerpo dedicado al escudo de armas ha sido sustituido por una pilastra entre arbotantes, y se remata en airosos pináculos. La calidad de labra de esta portalada y el sutil juego de colores de las distintas piedras hacen de ella una de las más hermosas de la región. Esta portalada se relaciona también con la de Manso Bustillo en Iruz.

 

Siguiendo la carretera en dirección Sur nos encontramos con el barrio de Mediavilla formado por un pequeño grupo de casas entre las cuales destaca una casona o palacio y la iglesia parroquial de Santa Cecilia, (patrona del pueblo) declarada Monumento de Interés Histórico Artístico, en la actualidad conserva un bonito ábside románico y presbiterio, que permiten suponer que en el siglo XII la iglesia era de una sola nave y más tarde fue modificada, hasta transformarla en las tres naves que hoy tiene. Conserva las tres ventanas, de arco de medio punto y algunos otros elementos del siglo XII; su cronología se puede fijar en los últimos años de este siglo dado el carácter decorativo de sus capiteles y arquivoltas internas. También conserva el retablo barroco del Altar Mayor y una interesante pila bautismal de gran tamaño y decorada con palmetas.

En esta iglesia es donde se celebraron los esponsales del príncipe Don Juan con la princesa Doña Margarita y también postró su rodilla ante el sagrario del humilde altar del templo el Emperador Carlos I de España y V de Alemania.

A continuación y siguiendo la carretera nos encontramos con otro barrio situado en lo alto y que sirve de mirador natural a todo el Valle llamado Los Piñares; en él se encuentra una casona-torre de los Villegas (una de las familias más poderosas en otros tiempos), en ella fue donde pernoctó el Emperador (como ya se ha dicho anteriormente); fue declarada Bien de Interés Cultural en el año 1982, en este monumento queda transformada una fortaleza de función eminentemente militar en una casa-fuerte con finalidad residencial; tiene una planta cuadrada de unos doce metros de lado y los muros en sillar rústico, a excepción de los esquinales. El edificio se divide en tres plantas, al igual que la mayoría de las torres bajomedievales de la región.

La atalaya está rematada en una cornisa moldurada, sobre la que dispone de un tejado a cuatro aguas o vertientes. La fachada principal es la oriental, donde se halla la puerta de entrada con arco de medio punto y un sencillo escudo en su enclave. A sus lados se abren dos ventanas cuadradas de tamaño desigual y posición asimétrica. Por encima en el primer piso, se abren dos ventanas balconeras de vano rectangular; coronando toda esta fachada se dispone una ventana a la altura de la tercera planta. En el resto de las fachadas poseen vanos rectangulares o cuadrados, que se caracterizan por tener una distribución irregular.

Continuando con la descripción del pueblo, hay otros dos barrios en lo bajo, a nivel del Pas y amenazados hasta hace poco por las temidas crecidas y consecuentes desbordamientos del río; son los barrios de la Valleja y Santolaya, en este último se encuentra una bonita casona hecha en piedra de sillería con un gran portal rematado en arcos.

Acueducto que abastecía de agua a gran parte de Santander.

 

Por último el barrio de El Retiro, el más pequeño, donde se encuentra el consultorio médico y un elemento arquitectónico de inconmensurable belleza y que une Villasevil con el pueblo siguiente del Municipio (Santiurde); se trata de un acueducto del que no se puede concretar con exactitud el siglo de su construcción pero que, por las características que reúne, puede afirmarse que es antiquísimo. Este acueducto es el canal por el que discurren o más bien discurrían las aguas que procedentes de otro pueblo del Municipio abastecen en gran parte el agua potable de Santander (hoy en día la mayor cantidad de agua es conducida por otro canal que se ha construido sobre el antiguo trazado de la línea de ferrocarril Ontaneda-Astillero).

 

 

 

HIDROGRAFÍA.

 

Puente sobre el río pas, por el que pasaba el tren que hacia el trayecto entre Santander y Ontaneda, ahora será usado como carril-bici.

Adentrándonos en la vega, la parte más llana del pueblo está el río Pas (frontera natural en gran parte de su recorrido con el mencionado Municipio de Corvera), hoy en día canalizado a su paso por todo el Valle, pero hasta hace poco temido por sus inundaciones, puesto que es de un régimen muy irregular.

Sin embargo, del río Pas siempre se ha beneficiado el hombre; si se investiga en los libros se pueden sacar varias conclusiones:

Que la industria más importante era la ferrera, siendo varias las ferrerías existentes en el valle, eso hace pensar que alguna de ellas estuviera en Villasevil, el principal motivo de la existencia en el Valle y no en otros, es porque entonces el río Pas no cedía agua a la capital, bajaba caudaloso incluso en verano, y tenía muy cerca los yacimientos de hierro en Obregón; y en cuanto al carbón lo extraían en los montes de la zona por entonces mucho más ricos en árboles.

Uno de los muchos molinos que se construyeron en este valle, este se encuentra en Acereda.

 

 

También se construyeron muchos molinos donde se llevaba a moler el maíz y se machacaba las uvas para producir vino que según el Rey Carlos I era de "calidad imperial".

Siguiendo con los ríos se puede hacer referencia a otros dos, mucho más pequeños; y afluentes del Pas, estos son el Bujar y el del Medio muchísimo menos caudalosos aunque sí más estables.

 

 

 

 

FLORA.

 

Poco queda ya de la vegetación tan espesa que hubo, cabe reseñar varias decenas de cagigas en el barrio de La Venta, otras en el Barrio de San Roque y en menor cantidad hay castaños, chopos, avellanos, alisas, fresnos, existiendo también algún ejemplar de plátanos, nogales, hayas, acacias, acebos, etc... algunas hayas, que junto con unos pocos castaños y nogales forman la flora autóctona, que se complementa con chopos y alisas en la ribera de los ríos y algún ejemplar de fresno y avellano; en lo que se refiere a especies forestales cabe destacar la existencia de plantaciones de pino y eucalipto.

Esta vegetación se combina principalmente con la pradera en la mies y en la vega destinadas a la siega o al pasto del ganado (vacas de leche) y cultivos hortícolas para el consumo de la familia, atrás quedaron las extensas plantaciones de maíz que hubo en otros tiempos.

 

FAUNA.

 

En lo que se refiere a las especies autóctonas se ha producido una evolución negativa debido a las variaciones climáticas (determinantes a largo plazo) y a la acción del hombre.

Hay datos que evidencian la existencia en el siglo pasado de abundancia de lobos, osos, jabalíes, etc. Hoy en día quedan liebres, faisanes (repoblados por el hombre), culebras, víboras, gorriones, canarios, tordos, cuervos, lagartos, sapos, algún ejemplar de zorro, lechuzas, etc. Las ranas están casi extinguidas.

Lo mismo ocurre con los ejemplares propios de los ríos; había una gran riqueza de cangrejos en el río Bujar (río de aguas más bien frías), pero bien sea la contaminación o el exceso de captura se llegaron a exterminar.

En la actualidad sólo quedan truchas, salmones y alguna anguila sobre todo en el Pas.

 

COSTUMBRES.

 

Dentro de las costumbres se pueden reseñar "las deshojas", como su mismo nombre indica consistían en la eliminación de las hojas que recubren las mazorcas del maíz, (aquí se llaman "panojas"), esta actividad la llevaba a cabo la familia y algunos vecinos, se juntaban para ello después de la cena, se terminaba muy avanzada la noche y se aprovechaba para hacer tertulia y pasar un rato agradable; no menos agradables eran las matanzas del cerdo, éstas se convertían en una reunión o más bien en una fiesta familiar en la cual se mataba y se arreglaba el cerdo, es decir, se mataba, se chamuscaba (quemar los pelos) se hacían las morcillas, chorizos (en días posteriores), etc. y se metían en sal o en adobe las diferentes partes del cerdo terminando todo ello en una pequeña fiesta en la que no faltaba el tradicional "remojín" (asadura en salsa), a todos los invitados se les regalaba una "envuelta", que consistía en un trocito de carne, una morcilla, huesos etc. un poquito de todo con lo cual el cerdo se quedaba en nada.

También dentro de las costumbres estaba el oficio de campanero, cuya misión era tocar las campanas a las doce del mediodía y tocar cuando alguien moría; le pagaban los vecinos con maíz que se medía por medio de cuartillos que era una de las medidas que se usaban aquí.

 

LOS PUEBLOS DEL MUNICIPIO (*).

 

Acereda. Es un pueblo muy pequeño, de tan solo 35 vecinos, que descansa en la ladera de el monte Parameras a una altitud de 210m. (declarándose de este modo el pueblo del municipio localizado a mas altura). El acceso al mismo se realiza através de de un camino secudario de la carretera principal, que se bifurca entre San Martín y Santiurde.

 

Preciosa Iglesia de la Asunción en Acereda.

 

Descubrimos en este lugar hábitad rural concentrado, caracterizado por el apiñamiento de sus casas, su unido a la escazez de las mismas aporta una sensación de recogimiento y familiaridad a quien lo visita. A pesar de su reducido tamaño, Acereda cuenta con una iglesia parroquial (la de la Asunción) de notable importancia ya que data posiblemente del siglo XII ó XIII, como indican el ábside románico y la espadaña. También pueden visitarse las ruinas de un antiguo torreón que sin duda alguna se ubícó en este lugar aprovechando la estratégica localización del pueblo, desde el que se domina casi todo el Valle.

 

 

 

Bárcena. Siguiendo el curso del Pas hacia su desembocadura, el primer lugar de Santiurde de Toranzo que nos encontramos es Bárcena. Partimos de una altitud aproximadamente de 500 m., donde se encuentran las cabañas más aisladas del pueblo, para ir descendiendo hasta la cota de 194 m., en la que podemos decir que se encuentra el grueso de caseríos de esta pobalación de 167 habitantes.

Lo más característico de este pueblo es la dispersión de sus casas (muchas de ellas de reciente construcción), conformando pequeños núcleos de viviendas distantes entre sí y ubicadas en las empinadas laderas que constituyen su orografía, haciendo del paisaje de Bárcena uno de los más singulares del Valle. También destaca la ermita de San Lorenzo, que es de dos cuerpos, con torre a los pies y espadaña, y retablo barroco con el santo de la época de su construcción (año 1777).

 

Pando. Avanzando por el pueblo de Soto-Iruz (en dirección a Villafufre) descubrimos una bifurcación de la carretera principal que nos conduce, a través de un sinuoso y estropeado camino, al pueblo de Pando, que nos recibe con una pequeña plazoleta, punto de partida de todas las callejuelas que lo recorren. Estamos ante una población de 121 habitantes acomodada en lo alto del monte Pando cuyo caserío se dispone formando dos núcleos bien diferenciados y separados entre sí apoximadamente medio kilómetro: el pueblo de Pando, propiamente dicho, y un barrio importante llamado Cueva, que se localiza en una vaguada que forma el terreno. Tanto en un lugar como en otro podemos hablar de un hábitat muy concentrado, imperando viejas casas pareadas que se combinan con un limitado número de viviendas nuevas. Entre ellas no hallamos ningún edificio noble pero sí las ruinas de un antiguo torreón desde el que se divisaba parte del valle ( al igual que el que existía en Acereda) y que probablemente estuvo destinado a la vigilancia del pueblo y sus alrededores, y la pequeña iglesia románica de San Martín (sita entre las últimas casas de Pando) que también se encuentra en mal estado.

 

Penilla. Situándonos de nuevo en Soto-Iruz, nos dirigimos en dirección opuesta a la que tomamos para llegar a Pando y siguiendo el ramal por el que se accede al Santuario de Nuestra Señora nos acercamos hasta el raso y soleado pueblo de Penilla, de 121 habitantes. Este relieve es único en todo el valle, porque los lugares ya visitados así como los que se darán a conocer presentan una orografía menos uniforme, combinando suaves mieses con terrenos más abruptos. Se presenta ante nosotros, una verde explanada salpicada por multitud de casas nuevas, con cuidadas fachadas, e insertas en parcelas privadas que las arropan; y entre ellas, un poco apartada como si intentase pasar desapercibida, con el aire señorial y respetable de lo que petenece a otra época, se alza la Torre de Bustillo de la Concha.

Flanqueando esta llanura como si de guardianes se tratase, a un lado discurre el Pas; al otro, inmóvil y expectante se alza repentinamente al pie de las últimas casa del pueblo una masa de piedra caliza, objeto de explotación mediante una cantera que constituye una de las empresas más fuertes del valle.

 

San Martín. La siguiente población que nos encontramos en nuestra ruta por el municipio es San Martín. Es este un pueblo de mayor extensión que el anterior dando acogida asimismo a un número más elevado de habitantes (205 vecinos). Las casas, forman un núcleo atravesado por la carretera comarcal pero, a diferencia del caso anterior, estas no se encuentran tan apiñadas, guardando una mayor distancia entre ellas. Recorriendo sus calles damos con una ermita, la mas importante del valle, en la que se venera a la virgen del Carmen, patrona del municipio. Esta es la razón de que este templo se haya convertido en un lugar de peregrinación y culto para gentes de todo Toranzo y de que se vea invadida por un cuantisimo número de fieles que se acercan a este lugar, muchos por el cumplimiento de alguna promesa, el día de su festividad ( 16 de julio).Junto al santuario, testigo mudo de esta devoción, un parque de cagigas centenarias acoge año tras año a quienes deciden celebrar ese día bajo su sombra. Igualmente, durante todo el año pero especialmente, en la época estival, este rincón de San Martín se transforma en un lugar de recreo para la realización de actividades al aire libre.

 

Santiurde. Con sus 178 habitantes, es la capital del municipio. Como consecuencia de esto, da cabida entre sus casas que se disponen a ambos lados de la carretera comarcal al edificio, recientemente reformado, de la casa consistorial. Sin embargo, a pesar de esta circunstancia, Santiurde no es un pueblo que destaque especialmente por ningún aspecto arquitectónico o cultural, a excepción de la existencia de una plaza publica ( remodelada e inaugurada este año) junto a la Casa consistorial, que año tras año es el escenario de la celebración de la tradicional rifa de herramientas de labranza en la festividad de San Isidro, y de la antigua talla de San Jorge (patrón del pueblo) y lienzo de la Virgen de Guadalupe en la pequeña iglesia parroquial.

 

Convento de Nuestra Señora de El Soto. Autores: Juan de Naveda, Pedro Chapado y Juan de Vargas, entre otros. Del Siglo XVII (Renacimiento). La iglesia de este convento presenta una estructura clasicista con planta de una sóla nave con capillas laterales y cúpula sobre el crucero. El claustro del Convento es obra del reconocido arquitecto franciscano Fray Lorenzo de Jorganes, que trabajó en numerosas obras en nuestra región.

Soto-Iruz. En este pueblo se despide la carretera comarcal de Santiurde de Toranzo ya que une la general Santander-Burgos (N-623) en un cruce presidido por una estatua de Santo Domingo de la Calzada. Soto-Iruz es el lugar más grande de todo el ayuntamiento y su población (462 habitantes) es también mayor. Su superficie puede dividirse en dos grandes áreas (como si de dos pueblos en uno se tratara):Iruz, que comienza donde finaliza Villasevil, y El Soto, que termina en el cruce de Santo Domingo.

Sin embargo, los límites entre una y otra zona son imprecisos. Este pueblo presenta un ambiente presidencial, señorial, acusado; los núcleos de viviendas arropados entre sí se extiende a lo largo del camino ( tiene por lo tanto una estructura lineal), con algún palacio y la iglesia parroquial de San Vicente, muy próximos a la carretera y formando escuadra en torno al convento de Nuestra Señora del Soto (dando lugar a lo que se conoce como la plaza del Soto). Encontramos además todo tipo de viviendas : pisos de baja altura, para evitar un fuerte contraste con el entorno (los unicos de todo el ayuntamiento); casonas y mansiones cercadas por altos muros en los que se esculpieron blasones; casas de reciente construcción…

 

Vejorís. Con 179 habitantes, es el siguiente pueblo que nos encontramos en nuestra andadura. En contra posición con Bárcena, observamos un núcleo rural (hábitat concentrado) caracterizado por el apiñamiento de sus viviendas (algunas que conservan la fisonomía de la época; otras que son recuperadas y modernizadas), encontrándose la mayor aglomeración de casas a ambos lados de la carretera comarcal que atraviesa el pueblo. Hallamos entre sus calles estrechas y sus balconadas, sus portaladas y arcos de piedra, muchos blasones (emblemas heráldicos que adordan casas nobles y también humildes) que dotan de cierto encanto al núcleo, y también es posible encontrar el apartado solar en el que en su día se alzara la casa del célebre escritor Quevedo. Lo más destacable de Vejorís, lo que quizás en mayor grado llamará la atención del visitante es la localización de la iglesia, la cual se halla encaramada en la ladera del cerro Pando junto al río Jonas (afluente del Pas) ocultándose entre viejos nogales nudosos que contrastan con la imagen que ofrecen los cipreses del cercano cementerio.

 

(*) Esta información está tomada del libro "Cantabria de pueblo en pueblo" escrito por Mann Sierra. Edita: Caja Rural de Santander.

 

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