RADIO JUVENTUD DE MAZARRON

Los comienzos

 A pesar de las dificultades económicas de la década de los cincuenta, durante estos años se produjo el desarrollo de la radio en su ámbito nacional. La década de los sesenta puso los aparatos receptores al alcance de muchas familias, lo que permitió la aparición de numerosas radios locales dentro del margen de tolerancia que permitía la administración de la época.

 En Mazarrón tuvimos, simultáneamente, dos emisoras:  la primera en el Puerto "La Voz del Mar", a la sombra de la parroquia. La segunda en el casco urbano, "Radio Juventud de Mazarrón", puesta en marcha por iniciativa municipal.

 Radio Juventud de Mazarrón comenzó sus pruebas en el verano de 1.961 y, el dos de septiembre, se inauguraba con la transmisión en directo de una fiesta celebrada en el Teatro Circo, con participación de artistas de la localidad.

El personal

 Ana Aznar, Ginés Jorquera y Paco Pérez fueron sus primeros locutores, en tanto que el manejo de los mandos estuvo, sucesivamente, a cargo de Pepe Serrano, Ginés Rodríguez, José Luis Gil y otros que colaboraron durante cortos periodos.

     La directiva estuvo formada por Pepe Serrano ( director ), Francisco Pérez ( secretario ) Antonio Rico ( tesorero ) y el párroco, como asesor religioso, además de varios vocales. En los primeros tiempos se intentó sufragar los gastos mediante la venta de una especie de bonos-acciones que no tuvieron demanda, por lo que se funcionó con autofinanciación parcial, en base a los ingresos por, socios ( con derechos a dedicatorias ), publicidad, discos dedicados, etc..

Las instalaciones

 Las instalaciones ocupaban parte de la planta baja del edificio (ahora en estado semirruinoso) que el ayuntamiento posee en la calle del General Gómez Jordana. Compartía la entrada con la Jefatura Local del Movimiento, cuya influencia ideológica sobre la programación era evidente.

 En realidad, esas instalaciones se reducían a una habitación de unos 30 metros cuadrados donde se encontraba todo lo necesario para las emisiones. Allí se habilitó un locutorio con paredes cubiertas por gruesos cortinajes  para favorecer la calidad del sonido. Los locutores estaban separados del resto por la típica ventana doblemente acristalada.

 La mesa de control constaba de dos giradiscos y unos pocos mandos de interruptor o volumen. En esa misma dependencia se encontraba el aparato emisor y el amplificador. La antena consistía en un cable que saliendo de esta sala llegaba hasta las inmediaciones del castillo de los Vélez, donde se había colocado un mástil que la sostenía.

La programación

 Al principio sólo había breves emisiones de mañana y tarde y, como sigue siendo natural, toda la programación tenía a la música como contenido fundamental. Con el tiempo, las emisiones llegaron a ser de 12 horas, interrumpidas únicamente por el "parte" de Radio Nacional.

 Al estilo de la, por entonces boyante, Radio Andorra, había dos sesiones de discos dedicados, para cada una de las cuales se programaban 8 o 10 canciones. Eran las denominadas dedicatorias "ordinarias", que costaban una peseta y que, la mayoría de los días casi no tenían solicitudes. En estos casos se echaba mano de imaginarios textos que se "leían" mas o menos así: " Para una chica muy guapa, de parte de un amigo".  Este espacio que solía durar unos 30 minutos, se alargaba varias horas en fechas especiales como San Antonio, San José, .... y comuniones. En estas ocasiones, la programación se convertía en una interminable retahila de dedicatorias interrumpidas, felizmente, por alguna canción o algún anuncio.  Además existían las denominadas dedicatorias "especiales".  En estos casos el solicitante pagaba de 3 a 5 pesetas pero podía pedir la canción que quisiera y la hora, más o menos aproximada, en que deseaba escucharla.

 La publicidad también tenía dos tarifas: la económica, si el anuncio se leía dentro de la llamada "Guía comercial", a una hora fija. La otra, la más elevada, permitía al anunciante elegir las horas de emisión o patrocinar algún concurso, como el titulado "Voy a por la tarta, pero cuidado con la torta" en el que el premio era una tarta helada.

 En estos concursos se participaba, a través del teléfono, respondiendo a preguntas de cultura general, si bien en algunas ocasiones se requerían otras condiciones, como presentar en los estudios una fotografía en la que apareciesen solamente dos personas que debían ser suegra y yerno. Los afortunados consiguieron una plancha eléctrica.

 Otro programa de participación popular fue el de "Peñas amigas".  Eran grupos de amigos que conservaban cierto anonimato bajo nombres como "Las indibilimandonias", "Las chicas del taller", "El fideo", "La chica del amor imposible", ..... y se comunicaban a través de cartas ( previo pago ), leídas y comentadas por los locutores, en las que, una a otras, se "increpaban" dentro de un orden.

 Las músicas preferidas eran, sin lugar a duda, las nacionales o hispanoamericanas. Los intérpretes más escuchados: Manolo Escobar,  Antonio Molina ( "Estudiantina madrileña"), el Dúo Dinámico ( "Perdóname" ), Marisol ( "Tómbola" ), José Guardiola ( "Dí, papá" ), Dolores Abril y Juanito Valderrama ( "Peleas en broma" ), Los Cinco Latinos, Rudy Ventura, Miguel Aceves Mejía,...  Los no hispanos encontraban su oportunidad si cantaban en castellano: Paul Anka, Adamo, Charles Aznavour, ..., aunque, en inglés, Elvis Presley fue la excepción.

 La Música clásica disponía de muy pocos efectivos en la discoteca  y, generalmente, se sustituía por la zarzuela, que contaba con más preferencias populares.

 Los espacios de humor se limitaban a la lectura de  chistes del TBO y a alguna grabación del incombustible Gila o de Emilio El Moro.

     Las entrevistas fueron más bien escasas por lo que las entradas al locutorio de personas ajenas a la emisora eran esporádicas y se reducían a algunos músicos de cuerda y a alguna
catequista que, en mayo, rezaba el rosario.

 El informativo del día era "Lo que dice la prensa" y se ajustaba rigurosamente a ese título con la lectura, preferentemente, del diario Linea ( del Movimiento Nacional ).  En cuanto a programas culturales, éstos brillaban por su ausencia, si bien es cierto que a muy pocos parecián interesarles, como sucedió con unos capítulos sobre ciencia que facilitaba Radio Canadá, a través de su embajada,  y que no tuvieron una buena acogida entre los oyentes.

El cierre

     Aunque la década de los sesenta trajo a Mazarrón la decadencia minera, no fue esa la causa del fin de Radio Juventud. En realidad casi todas las emisoras locales fueron clausuradas ante las medidas tomadas por la administración para poner orden en el pujante mundo de las ondas. Y, así, Radio Juventud de Mazarrón puso fin a sus emisiones a comienzos de 1.965.
 

                                  Jerónimo García Jorquera
 
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