UN POCO DE HISTORIA
En el curso 1973-74, llegan a Murcia un grupo de maestros, procedentes de otras regiones.
Tres de ellos: D. Pedro Foulquié, D. Antonio Plana y D, Santacruz Martínez, son destinados al Colegio Nacional nº 3 de Molina de Segura.
Este Colegio no tenía edificio propio, por lo que sus aulas estaban distribuidas por distintas calles de la localidad.
Los profesores sólo se veían cuando se convocaba un claustro o surgía algo no previsto.
El director de esta agrupación era D. Martín Lillo, persona muy amable y querida en la localidad que dirigió el Colegio en época de pocos recursos para reclamar a la administración un edificio para el Colegio.
En el año 1976 muere D. Martín y es elegido como director D. José Joaquín García Lova. Durante su mandato se realizan más reuniones y, por tanto, el contacto entre los profesores es más intenso.
En una de estas reuniones, los maestros mencionados al principio, van a ver , a instancia de D. Pedro, un solar situado junto al Colegio Cervantes, y lo consideran idóneo para la construcción de un nuevo edificio escolar.
Una vez madurada la idea, visitan al concejal de Cultura de la localidad, y consiguen de él, la preparación del solar y la promesa de ofrecerlo a la Dirección Provincial del Ministerio de Educación y Ciencia.
Con esta perspectiva, los tres profesores, contactan con la Dirección Provincial, el Secretario de la misma, les promete que si el Ayuntamiento les cede el solar, ellos construirían el edificio.
Una vez conseguido nuestro propósito, no sin encontrar grandes dificultades, pues teniendo la promesa de la construcción, sólo nos concedieron un RAM, y por tanto medio Colegio, como digo, una vez conseguido nuestro propósito, nos dedicamos a buscar un nombre para el mismo, pues nos parecía poco edificante llamar a un Colegio "nº3".
Pensando en ello, nos acordamos de un profesor, maestro mejor dicho, que lo había dado todo por la enseñanza. Este hombre había sido querido por todo el pueblo. De sus aulas salieron hombres ilustres que llevaron el nombre de Molina por todas partes del mundo.
Su influencia era tan grande que no se centraba sólo en la enseñanza, si no que cuando alguien necesitaba algún favor especial, él se brindaba muy gustoso a ayudarle.
Este hombre, abnegado, servicial, culto y honrado era el elegido para dar nombre al nuevo Colegio.
Esta decisión tomada por los profesores encargados de llevar el tema del Colegio, fue presentada al claustro y aprobada por unanimidad. Más tarde, esta propuesta se presentó a la Dirección Provincial y desde entonces el C.N: nº3 pasó a llamarse Colegio Público Gregorio Miñano.
Las vicisitudes de este Colegio no terminaron ahí, siete años más tarde, como el Colegio estaba en un barrio en el que la población era mayor, el número de alumnos iba disminuyendo. La supresión de aulas era algo a tener en cuenta, el pueblo crecía en otra dirección y el Gregorio Miñano peligraba y podía ser absorbido por el Cervantes.
Con estos temores, el Claustro se reúne y acuerda marcharse todo el Colectivo, con el nombre incluido, a un edificio en construcción en el llamado huerto Capote, lugar en el que actualmente se encuentra el Colegio Público Gregorio Miñano.
Para poder llevara efecto nuestro propósito, conseguimos del Ayuntamiento su total apoyo y sin estar completamente terminado el edificio, sus aulas fueron abiertas a una población infantil en pleno crecimiento, esperando que de sus instalaciones salgan hombres y mujeres solidarios y competentes.
Santacruz Martínez Martínez Octubre 1998
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