EL BARRIO DE CHAMBERÍ.

        En la actualidad, Chamberí está  constituido por la  reciente fusión del barrio del mismo nombre y el denominado Barrio de Los Alambres, que siempre han tenido una estrecha y mutua relación debido a su proximidad.

        La vía del ferrocarril ha dificultado las relaciones recíprocas entre ambos barrios y, sobre todo, la de los Alambres con el resto de la ciudad. A los iniciales problemas de extrarradio, accidentado relieve, marginación y olvido, se vino a unir éste del ferrocarril. Para llegar hasta Los Alambres hay que cruzar alguno de los dos puentes existentes, uno por paso aéreo u otro por debajo, determinando ambos, en su momento, un marcado carácter negativo para las comunicaciones con la zona.

        Chamberí está situado a lo largo de la carretera de Portugal, tanto en su actual trazado como en el anterior, que cruzaba el regato del Zurguén, para alcanzar la ciudad a través del Puente Romano. El Zurguén, modesto afluente del Tormes, no sólo separa estos barrios de otros orientales transtormesinos, sino que ha sido un factor importante dentro de la zona. Este modesto arroyo en  su momento inspiró a los poetas de la Escuela Salmantina del siglo XVIII, como Meléndez Valdés que escribió lo siguiente:
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                          Pasad airecillos
                          pasad  y veréis
                          a aquella que
                          ciego de amor os canté.
                          A aquella que aflige
                          mi pecho cruel
                          la gloria del Tormes
                          la flor del Zurguén.
 
        Muy diferente a esta visión del citado arroyo y cercana a como hoy lo conocemos, es la visión que nos dejó el singular catedrático salmantino Torres Villarroel, que escribió:

Sobre los pajizos céspedes del sucio Zurguén, negro borrón del purísimo cristal del Tormes, me recosté deseoso de sorber algún viento.

        El barrio de Los Alambres se halla situado en una profunda vaguada recorrida por un afluente del Zurguén, que nace cerca de Vistahermosa, de donde procede, también, otra parte del alumnado de nuestro Colegio. El Cagachinarros, el afluente al que nos referimos, corre paralelo al cordel de ganados del mismo nombre y, que posiblemente, le diera la denominación al barrio. Lo accidentado del relieve ha condicionado la configuración del mismo, al tiempo que ha sido un problema por el peligro de las inundaciones (es de especial recuerdo la del Jueves del Corpus de 1.976), al haberse entorpecido la salida natural de las aguas del arroyo con las anárquicas construcciones.

        El barrio de Chamberí-Los Alambres es de reciente aparición; de comienzos de siglo Chamberí y de 1.939 los Alambres.

        En el origen del primero de ellos, Chamberí, tuvo gran importancia la actividad comercial del Barrio del Arrabal, vinculada a las ferias y mercados que en él se celebraban desde antiguo. Por este motivo se produjo el establecimiento de instalaciones comerciales e industriales siguiendo la carretera de Portugal, pasado el Zurguén. Esto motivó el establecimiento humano pero nunca en cantidad importante, por lo que, hasta hace poco tiempo, no ha sido un barrio populoso.

        Los Alambres surgió por el aluvión de emigrantes expulsados del mundo rural por falta de trabajo y perspectivas y que, sin apenas medios, se establecieron en la ciudad a comienzos de los años cuarenta. Las primeras familias compraron un trozo de terreno rural que quizás perteneciera al cordel de los Alambres. Pronto levantaron humildes viviendas por sí mismos, ejemplo que siguieron otros que fueron estableciéndose allí y que tenían problemas similares. Predominaban gentes de los pueblos, a quienes les impusieron una multa por construir ilegalmente, pero esto sirvió para legalizar la situación y dar lugar a la aparición del barrio.

        Desde entonces el barrio no ha hecho más que incrementar su población y construcciones hasta finales de los años setenta, cuando disminuyó la llegada de nuevos habitantes, al tiempo que se incrementó la emigración de jóvenes que, al encontrar trabajo o casarse, se marchaban de allí. En la actualidad, el barrio se está afianzando con la remodelación de las viviendas, la mejora de los servicios y las nuevas y más racionales construcciones. Además tiene un ambiente social y de pertenencia que ha desaparecido en los barrios más urbanizados.
 

EL BARRIO DE TEJARES.

        Tejares tiene una historia peculiar dentro de los barrios de Salamanca. Hasta 1.968, en que se integró en el de Salamanca, fue un municipio con un desarrollo que no ha vuelto a tener hasta hace pocos años.

        Es uno de los nueve barrios transtormesinos, el más antiguo junto con el Arrabal del Puente. Se halla junto al río Tormes, aspecto al que alude una de las citas más antiguas e interesantes que conocemos de Tejares. Es el comienzo del Capítulo I de la novela picaresca El Lazarillo del Tormes, que da nombre a nuestro Colegio:

Pues sepa vuestra merced, ante todas cosas, que a mí llaman Lázaro de Tormes, hijo de Tomé González y de Antona Pérez, naturales de Tejares, Aldea de Salamanca. Mi nascimiento fue dentro del río Tormes, por la cual causa tomé el sobrenombre; y fue desta manera: mi padre, que Dios perdone, tenía cargo de proveer una molienda de una aceña que está ribera de aquel río, en el cual fue molinero...

        Esta cita, además de hablarnos de la existencia y situación de Tejares, nos presenta a un curioso y popular tejareño, Lázaro de Tormes. Por las fechas en que se escribió dicha novela era un lugar relativamente importante, pues sabemos que años antes, en 1534, tenía 115 vecinos, unos 450 habitantes. Pero el origen del pueblo es anterior. Es posible que inicialmente estuviera cerca del antiguo puente del ferrocarril, donde se encontraban el santuario de la Salud, una fuente y, anteriormente, unos baños romanos. En la Edad Media los repobladores se establecieron en el lugar actual, más idóneo para explotar las tierras asignadas.

        Es de destacar la celebración de la fiesta de la Virgen de la  Salud, en el domingo de la Santísima Trinidad, con gran popularidad en la capital.

        Desde el esplendor medieval de Tejares hasta mediados del siglo XIX, Salamanca tuvo poca influencia, lo que se nota en la escasez de población del pueblo. En 1534 eran unos 450, y 336 en 1857. Desde esta fecha, en que hay ya una clara recuperación, tras las desgracias de la invasión francesa, pues en 1832 sólo tenía 130, la población de Tejares no deja de incrementarse: 527 en 1887 y 616 en 1900. Pero más adelante llegará un mayor incremento y, por consiguiente, más importancia para Tejares. Treinta años más tarde, la habrá cuadriplicado, 1.171, y en 1960 es el quinto municipio con más población de la provincia, con 3.523 habitantes.

        El ferrocarril a Portugal tuvo escasa influencia, pues pasaba lejos del pueblo. No así la carretera que servía de nexo principal entre Tejares y Salamanca, siendo a lo largo de ella donde se notará su expansión urbana.

        En la actualidad, con renovado vigor, esta vía de comunicación continúa siendo el eje del dinamismo demográfico e industrial del barrio.
 
Fuente de referencia: GARCÍA ZARZA, Eugenio (coord.): Barriografías, en La Gaceta Regional, nº 2 y 3, 27 de mayo y 3 de junio, 1988, Salamanca.