MANUEL LLANO MERINO

     Poco sabemos de la vida de Manuel LLano, pero si bien corta y quizás anodina en cuanto a su existencia no por ello fue menos fecunda en cuanto al amor que demostró por su tierra y por su genialidad narrativa y descriptiva de sus costumbres, gentes, creencias y tradiciones:
        Nace nuestro poeta en Sopeña un pueblecito de Cabuerniga un 23 de enero de 1998. Su padre descendía de Carmona donde según algunos se dedicaba al oficio de albarquero: En uno de sus viajes  a Andalucía donde el abuelo paterno de nuestro escritor tenia negocios contrajo unas viruelas que posiblemente influyeron en que paulatinamente fuera perdiendo la vista por lo que en la época se le conocía en aquellas tierras de Carmona  con el sobrenombre de "Manueluco el Ciego"

        En aquella época de sus primeros años vive la familia LLano en Sopeña en el llamado "Corral Redondo" junto al río Verdero en una casa hoy por desgracia desaparecida.

        Parece ser que la situación económica de la familia no era muy holgada debido sobre todo a la ceguera de su padre y al agravante de tener que afrontar los gastos ocasionados por la enfermedad de su abuelo, ya que vivían con los abuelos maternos de Manuel: Víctor y Concepción

        Parece ser que debió de  ir algún tiempo a la escuela de Sopeña y que paso después a una fundación de los frailes de La Salle. En esa época el pequeño Manuel presenta ya una "nube"  en el ojo izquierdo como indicio de una tara hereditaria y dicen sus compañeros de entonces que nuestro Manuel era un niño noble y ensimismado.

        No existen pruebas de que en Sopeña hiciera de pastor pero según afirmaciones del mismo Llano años más tarde ejerció como sarruján en Carmona donde tenia familiares aunque también es posible que fuese por poco tiempo.." Manuel Llano ha sido sarruján en su niñez. Solo, en las altas  noches estivales el sarruján de Carmona contó estrellas y aprendió los rumbos de las aves, los pálpitos de las selvas , la huella de los animales  monteses, el ruido de una hoja, el chasquido de una yerbecilla al romper le llegaban a la sensibilidad despierta con un acento familiar. Conoció conjuros para hacer la manteca en odres de piel de corzo, para lograr una flauta de abedul, para ahuyentar la nétigua y alejar al lobo. Supo romances y acaso los hizo. Tuvo miedo, ese miedo ancho y grande que tienen los niños en el monte".

        Fue mancebo o mancebillo de botica lavando morteros, las provocaciones del hijo del boticario....
        Al quedarse ciego el padre de Manuel Llano éste tuvo que acompañarle en el triste y arriesgado oficio de lazarillo ..."porque nosotros hemos sido lazarillo. Una mano se poso en nuestro hombro, en las leguas de muchos caminos en la tristeza de muchas soledades".

        Un hermano de su madrina, Delfín Fernández  ofrece una oportunidad al niño y le presta su ayuda y consejo para que pueda estudiar primero y colocarse en algún trabajo.
La familia se traslada también a la ciudad, donde al padre ciego le fue concedido un quiosco de venta de lotería y periódicos.
A los quince años, en el curso de 1913 a 1914  aparece ya inscrito en los estudios de Magisterio.

        Pero no quedan ahí las cosas: Manuel Llano siente una profunda curiosidad, curiosidad muy propia de sus años jóvenes por conocer tierras lejanas. Concibe entonces la idea de hacerse marino y ya en 1917 se matricula como alumno de la escuela de Náutica de Santander, estudios que tampoco llego a completar ya que tuvo, parece ser, un incidente con el que era el profesor interino de Matemáticas.
En esa época muestra predisposición por las letras y funda en la Escuela un periódico escolar del que fue su director.

        Es muy posible que ambas cosas, el incidente escolar por culpa de las matemáticas y la enfermedad le decidieron a ir en busca de otros rumbos más en consonancia con su autentica vocación.
        Ya hemos mencionado que se incorpora a los estudios de Magisterio que no continúa al menos en Santander, si bien sabemos con certeza que Manuel Llano tuvo a su cargo una escuela en Helguera de Rocín, en el lugar donde hoy se encuentra la capilla ( se cree que fue en el 1918 ), una época en la que en nuestros pueblos abundan los maestros que ejercían por sustitución o en lugares donde no había profesionales de la enseñanza primaria..

        A los veinticinco años Manuel Llano contrae matrimonio el día 2 de junio de 1923 con María Lázaro natural de Ahedo de las Pueblas pueblecito de la provincia burgalesa. Los padres de su esposa eran maestros de Udías y Llano frecuentaba mucho el pueblo donde residía un tío suyo sacerdote.
Los recién casados viven con los padres de Manuel durante dos años escasos en la calle Entre Huertas de Santander hoy calle del Río de la Pila.
        Es entonces cuando trabaja en el diario santanderino "El Pueblo Cántabro" en el que le toco pasar por todas las secciones del periódico. En enero de de 1922 encontramos sus primeras colaboraciones literarias por él firmadas y hasta es posible que por esas fechas se dedique a la corrección de pruebas. Por aquel entonces el 3 de mayo de 1923 hace lectura de alguno de sus cuentos en el Circulo Católico de Obreros.
En 1924 nace su primer hijo al que llama Felipe trasladando su residencia a la calle Ruamayor, y un año después nace su segundo hijo al que pone de nombre Jesús.

        LLano fue un gran aficionado a la canción montañesa y perteneció a los coros montañeses "El Sabor de la Tierruca" con los que comparte grandes éxitos en la primavera de 1925, en una excursión que hacen por Valladolid., Madrid y Andalucía. Estando en esa agrupación coral escribe no solo canciones montañesas sino que compuso igualmente algún que otro cuadro de costumbres pudiendo estrenar con gran éxito de público una pieza folklórica "La Gila" lo que le permite conocer entre otros el año 1927 a Azorín y al doctor Madrazo entre otras relevantes personalidades de la época.
Desaparecido el periódico El Pueblo Cántabro en ese año 1927 y sobrevienen unos años difíciles de penuria en los que  nuestro poeta debe sobreponerse y situarse en el mundo literario. A Llano le atrae por un lado la vida apacible y campesina de la aldea pero por otra su vocación de escritor le empuja a la ciudad donde debe y puede cultivar el periodismo.

        De nuevo se traslada con su familia de residencia cambiándose a la calle de Guevara, al número 37. El matrimonio de los Llano establece una cantina donde daban  meriendas que estuvo situada en la esquina de la calle Bonifaz con la de Lope de Vega de la ciudad de Santander.
En el año 1928 colabora casi a diario con el periódico local La Región y es en sus páginas donde aparece por aquellos días su primera novela "El Sol de los Muertos" naciendo aquel verano su hija Mercedes único de sus hijos supervivientes hoy en día.
        El año 1928 además Llano es importante para nuestro escritor ya que el 16 de octubre se le concede su primer  galardón literario en el Ateneo de Santander por Tablanca una de sus obras de folklore montañés.
Manuel Llano amaba la vida rural eran muy frecuentes sus andanzas por los pueblos sobre todo los de su amada zona de Cabuerniga  en busca de leyendas y de costumbres y tradiciones cántabras.

En ocasiones asistía a la tertulia que se formaba en la Biblioteca Menéndez Pelado donde charlaba con Artigas, Cossío, Sánchez Reyes, Maza, Solano, Noval, etc. y asiste al Ateneo acudiendo a la tertulia del "Café Suizo" participando de la amistad de Francisco Obregón , Ángel Espinosa, Díaz Munio, Luis Corona, Mauro Muriedas, Fernández Muriedas, Blanchard, Manuel Hoyos, José Hierro, Jose Luis Hidalgo, etc. .
El 1 de Agosto cesan sus colaboraciones en la Región y José María de Cossío realiza las gestiones para que empiece a trabajar en Artes Gráficas Aldus S.A. como corrector de pruebas trabajo que tuvo desde el quince de mayo de 1931 hasta el 19 de agosto de 1933 motivo que trae una cierta estabilidad y holgura económica para la familia de los Llano ya que el periodo anterior había sido de una agobiante penuria, escasez e incertidumbre viviendo en esa etapa en la calle San Fernando letra A piso 4º.
        Gozando entonces de gran estima y prestigio como escritor y folklorista y escribe "Las Anjanas" con uno de cuyos ejemplares decide visitar a Gerardo Diego lo que le hace llegar al Instituto de Santander del que este último era catedrático.

        En ocasiones Llano ayudaba a su padre en la venta de periódicos y lotería en el quiosco que regentaban en la calle Becedo. De la empresa Gráficas Aldus se traslada con el mismo empleo de corrector de pruebas al diario El Cantábrico.

        Conoce Manuel Llano a Unamuno cuya amistad influye poderosamente en  su vida hasta el punto de que, casualidades de la vida, el mismo día pero un año después de la muerte de Unamuno muere Llano, como si se cumpliera así el significado de la palabra mejer del prologo que Llano explicaba al Maestro:" La harina blanca del vasco castellano se mezcló con la del maíz rubio del escritor montañés como dos almas unidas en camino de eternidad".

        Llano se pasaba en el periódico gran parte de la noche, dormía en unas horas por la mañana y por la tarde escribía. Trabajaba intensamente con una constante autodisciplina, y un enorme afán de perfeccionamiento y superación. Trabajaba despacio repitiendo algunos párrafos hasta cuatro veces, seleccionando vocablos. A veces sus hijos le entretenían con sus juegos y a pesar de quererlos tanto, se veía obligado a retirarse lejos de ellos porque le robaban el tiempo de escribir.
En esta época empieza a colaborar en la prensa americana
El 27 de junio de 1937 aparece su último articulo en "El Cantábrico" debido a la falta de existencia de papel.
Al finalizar el dominio de La República en Santander  en agosto de 1937 Llano pasa a prestar sus servicios en el diario
"Alerta".

        De su actuación durante los años de la guerra sabemos que Manuel Llano realizo numerosas gestiones para librar de persecuciones e incluso la muerte de cuantas personas solicitaron su favor. Se escuchan relatos que hacen referencia a que ocultó a personas o a la especial protección que les brindó prestándose incluso a dormir en sus camas, a traerles del frente de guerra, ... etc.

        Gerardo Diego nos lo describe " de media estatura ,ancho de hombros, decidido el paso, la cara siempre llena de asombro  con algo planetario en su redondez y palidez. Uno de sus ojos lo tenia anublado y con el otro nos hundía una mirada penetrante, pálida, inquisitiva y a la vez compasiva".
        Es muy posible que  el defecto en el ojo izquierdo, y una pequeña dificultad en el andar que le obligaba a servirse de una cachaba, se debieran a defectos congénitos  que suelen darse en los epilépticos. Esta enfermedad la tuvo también Dostoievski y, si se tienen en cuenta sus características literarias, se advierte   que coinciden con las particularidades psíquicas ( tendencia al orden, su amor o apego a las cosa que les rodean , afectividad concentrada y adherente al ambiente,... ) de esta enfermedad que en Llano tuvo una gran repercusión en su obra literaria.

        El día último de aquel año se despide en la redacción del periódico Alerta y Llano recibe anticipadamente las felicitaciones de sus compañeros de trabajo. Ya entrada la noche el escritor se retira a su casa de la calle de Arcillero y después de cenar ligeramente  se acuesta. Cuando las campanas del reloj anunciaban la salida del año, Llano presenta los primeros síntomas el mal que le ocasionaría la muerte en pocas horas. Sus últimas palabras son para encomendarse a la Virgen del Carmen de su querida Sopeña. Cuando el Doctor Díaz Munío acude a visitarle ya había muerto posiblemente de un infarto de miocardio.

 EL MISMO DÍA DE SU ONOMÁSTICA EL DÍA 31 DE ENERO DE 1938 MUERE REPENTINAMENTE MANUEL LLANO
        Dejaba viuda, tres hijos y unos proyectos que ya nunca realizaría. Así el hombre bondadoso, el amigo de los niños y de los ancianos, uno de los escritores más grandes que ha tenido La Montaña moría a los cuarenta años.
Su entierro fue sencillo y con poco acompañamiento. A su cadáver se le dio tierra  en el Cementerio de Ciriego y el 29 de diciembre de 1948 fue trasladado a un nicho (Nave Este, fila segunda, zócalo número 12).
Tres meses más tarde fallecía su padre en Carmona transido de dolor por el recuerdo del hijo. Su entierro fue de absoluta pobreza. Su madre según referencias fue recogida por las Hermanitas de los Pobres.
La viuda y los hijos de Manuel Llano al quedarse sin casa ( con el incendio de Santander de 1941, la casa del escritor se perdió con todos sus recuerdos )  se recogieron  provisionalmente en un hotel del Sardinero hasta que fueron trasladados al Colegio Cántabro.
        Después vendrían los años malos, años de olvido, años de silencio injustificado de las figura del hombre bueno, en todos los aspectos, que fue MANUEL LLANO

 

  
 
 

 
 

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