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PALENCIA

La Bella desconocida


     El visitante inmediatamente comprenderá por qué se le llama la Bella Desconocida. Fue erigida sobra una primitiva iglesia visigótica de la que aún se converjan restos en la cripta que alberga la figura del patrono de la ciudad, San Antolín. Las distintas etapas constructivas determinaron su inusual doble crucero y sus correspondientes cinco puertas. 
     Dignos de especial admiración son el altar mayor y el trascoro con el tríptico de su retablo y las obras de maestros de la pintura y la escultura como el Greco, Gil de Hontañón, Gil de Siloé, Juan de Flandes o Pedro Berruguete que custodia el Museo Catedralicio, junto con algunas otras curiosidades que el visitante tendrá que ir descubriendo.
     Formando parte de la catedral  y como última parte construida, se encuentra el claustro que dota a ésta de una dimensión monástica y de apertura a la luz y el sosiego que permite disfrutar este entorno natural. En la sala capitular, que arquitectónicamente forma parte del claustro, se encuentra el Museo diocesano.
     Cuenta la leyenda que, estando un día de caza el Rey Don Sancho, se desvió de sus compañeros de montería en pos de un jabalí que había visto esconderse en una gruta. cuando lo localizó en su interior y se dispuso a abatirlo con su venablo, perdió súbitamente la movilidad de su brazo. Entonces advirtió que se encontraba en un lugar sagrado, en el que el rey Wamba había depositado las reliquias del mártir francés Antolín. Como desagravio por la profanación del templo, el Rey prometió restaurarlo si recuperaba el uso de su brazo. Y es así como Palencia recuperó, no sólo la Sede Episcopal, sino también el esplendor que había perdido durante la Reconquista.

La cripta


     Son los restos me mayor antigüedad de la catedral. Se remontan al siglo VII. El recinto visigótico se cierra en una arcada triple, sobre columnas monolíticas con capiteles decorados de estivo vegetal estabilizado y geométrico.
     De mayor tamaño que la visigótica, a la que se une por un pequeño corredor, la cripta protorrománica, que es uno de los ejemplos iniciales de nuestro románico, se cubre por una bóveda de medio cañón reforzada por arcos fajones. El acceso al recinto se hizo lateralmente hasta las obras del siglo XVI.
     El brocal del pozo es del siglo XVI y de estilo plateresco, coetáneo a las obras de la escalera. Se añadió la esfinge de San 
Antolín, dándole personalidad histórica al conjunto.
     El carácter sombrío de la cripta confiere un aspecto de singular belleza, único dentro del conjunto de catedrales de nuestra comunidad.

Iglesia y Torre de San Miguel


      Son dos componentes de un mismo edificio ya que poseen estructuras arquitectónicas diferenciadas en su antigüedad y finalidad. Por una parte la iglesia tiene su origen en una edificación de los siglos XI y XII de estilo románico y una ampliación exterior que da origen a la torre románica ojival. Su finalidad igualmente es distinta, pues mientras la iglesia se dedica al culto, con alguna leyenda sobre el posible casamiento del Cid Campeador, la torre servirá de vigía, al dominar la extensa vega del Carrión, dada su estructura calada y almenada. Sin duda sería una de tantas iglesias-fortaleza que abundan por nuestra meseta.

     La torre es un monumento emblemático de la ciudad, a la que los palentinos aman y adoran cual la mejor novia o amante y así lo expresan sus más ilustres poetas. Fiel reflejo de ello es la mención que hace Francisco Vighi en el "Romance de la vida y muerte del río Carrión":

...

La torre de San Miguel
quiere ser novia del río,
y asomándose a mirarle
tiembla de amor y de frío.

     ...

           LA BIEN PLANTADA
                         La torre de San Miguel
          Garbo y  planta de moza castellana,
     lozana torre de granito ardiente,
     mirador de la luna refulgente
     cautiva del amor en tu ventana.
          Cortejada del son en la mañana,
     por la noche el Carrión besa tu frente
     y en su espejo de plata transparente
     admira tu hermosura soberana.
          Bien planta te dicen y lo eres;
     desvelada de lírico amores, 
     erguida majestad de piedra yerta,
          pudiera ser el templo donde a Ceres
     ofrenda la guirnalda de sus flores
     el vergel perfumado de la huerta.
Roque Nieto Peña, poeta palentino.

El Cristo del Otero


     "Al regresar a ca abierta ciudad de Palencia se asomaron a saludarme el Cristo del Otero, típica obra de Victorio Macho, la recatada catedral y la torre gótica de San Miguel, que nos lanza una ojeada con el ojazo con que escudriña el Carrión, que, a su pie, va a dar, por los otros ríos -vidas- en el mar.
     ¿Y adónde irán a dar, a "se acabar y consumir" estas visiones?" (Paisajes el alma. Miguel de Unamuno).
     El palentino Victorio Macho es una de las figuras más conocidas de la vanguardia escultórica española del primer tercio del s. XX. Su obra cumple un papel de conexión entre la línea de la escultura castellana histórica y las nuevas tendencias.
     Sobre un alcor, el Cristo del Otero presidiendo la planicie, es una de sus mejores obras. Las esculturas, de 30 m. de altura, manifiesta una de las constantes 
en el trabajo del escultor, la preocupación por la masa por encima del vacío, ya que su concepción del espacio escultórico está básicamente "lleno de volumen".
     En este pintoresco escenario se celebra todos los años, un domingo de abril, una típica romería. Acuden a la ermita, escabada en la cima del cerro del Otero, el Cabildo y el Concejo a cumplir el voto de la villa y es curiosa la costumbre de arrojar el "pan y el quesillo" al pueblo desde los balcones de otra pequeña ermita en la mitad del cerro, en recuerdo de la pedrea de que los priscilianistas hicieron objeto al Santo.
     Un monumento dedicado a Berruguete es otra de las obras de Victorio Macho, que pueden verse en Palencia. Existe un pequeño museo a los pies del Cristo del Otero que recoge bocetos del monumento a Berruguete y que merece la pena ser visitado por ofrecer detalles interesantes sobre el proceso creativo del mismo.

El Monte "El Viejo"


     Es uno de los lugares preferidos por los palentinos para disfrutar de su tiempo libre.
     Consta de un área natural que se extiende a través de 1.435 hectáreas, situado en un páramo que se levanta 130 metros por encima del fondo del valle y dista unos 6 km de la ciudad.
     El monte fue vendido a la ciudad en 1191 por el rey Alfonso VIII. En un principio proporcionó beneficios económicos y a partir de 1966, en que se declara "monte de utilidad pública" se realizan obras que permiten utilizarle como espacio de recreo.
     Podemos distinguir tres zonas bien significativas:
     El Refugio es un bar-restaurante con merendero al aire libre. Cerca de él se encuentra la piscina municipal, el parque de reserva de ciervos y unas barbacoas y mesas para ser utilizadas por los visitantes.
     La Casa Pequeña, construida en el siglo XVIII como casa de guarda, permite divisar una buena panorámica de la ciudad.
     La Casa Grande, construida en el siglo XVI como residencia de guardas y tenadas para ganados, es hoy otro centro de encuentro con pistas deportivas, circuitos de mantenimiento físico y juegos para niños.

El parque de la Isla dos aguas


     El Parque Isla dos aguas es el segundo espacio verde más extenso de la ciudad después de El Monte “El viejo”. Se trata de un parque de carácter lúdico – ambiental – deportivo.
Está situado como su propio nombre indica, en una isla que forma el río Carrión a su paso. Existen dos zonas bien diferenciadas como Norte y Sur:
     La zona norte tiene una extensión de 52.000 m2, está dotada con un aparcamiento para 200 plazas, amplias zonas lúdico – ambientales de paseo y esparcimiento con juegos infantiles, cafetería, auditorio con una capacidad de150 plazas y pequeño escenario sobre el agua. Cuenta además con tres elementos de agua: el géiser, la fuente y el lago.
      La zona sur tiene una extensión de 151.000 m2 y principalmente un carácter deportivo. Está dotado con 
 4 canchas de tenis, 2 campos de fútbol, 2 pistas polideportivas y  1 campo de golf. Dispone además de oficinas, almacén, vestuarios y cafetería – restaurante.

La dársena del Canal


     Un punto significativo para nuestra ciudad es la Dársena del Canal. Ésta es una derivación del Canal de Castilla que se acerca a la ciudad a lo largo de un recto kilómetro y facilitaba en su día las tareas de carga y descarga de las mercancías transportadas por vía fluvial, sirviendo de embarcadero para los pasajeros con dirección a Valladolid donde  llegaban 
después de un cómo y prolongado viaje de siete horas de duración.
      La Dársena, construida en piedra, es rectangular, simple ampliación del cauce, se asemeja a una piscina en lo geométrico y plácido de su ámbito. Ni siquiera los dos larguísimos almacenes que la flanquean estimulan la memoria de su uso primigenio (uno taller, antes “depósito y selección de cereales”, según reza un desvaído cartel, y el otro tiene un determinado aspecto de merendero y asador. Están realizados en piedra, base de una buena cimentación, también la piedra impedía la aparición de humedades que pudieran alterar el estado de conservación  de los productos depositados. El resto del edificio está construido en fábrica de ladrillo, mientras que la cubrición está realizada con estructura de madera y teja a dos vertientes. El entorno es un parque de recreo, pluma de lagar y fuente que reproduce en su interior el relieve de una esclusa. Los caminos de la teórica sirga son paseos un poco descuidados por los que los palentinos pasean, pedalean o corren sus preferencias.
      La aparición del ferrocarril en España en el siglo XIX puso fin a ese sueño histórico surgido con los Austrias del s. XVI de comunicar Castilla por vía fluvial con el mar,  y que los Borbones no pudieron concluir por la imposición de un nuevo medio de transporte, el ferrocarril. Nuestra Dársena, la de Valladolid, Medina de Rioseco y Alar del Rey, embarcaderos del Canal, quedaron desde entonces como monumentos históricos que la humanidad debemos conservar. Ahí está parte de nuestra historia.