Incubadora

 

 

 

EL  HUERTO  ESCOLAR

Evaluación  de  la   experiencia :

 

a) Del  horario.

A lo largo de estos cursos se ha dispuesto
de distintos horarios, dependiendo de la
disponibilidad del profesor encargado de
coordinar la actividad. Durante el curso
99-2000   se   han   dispuesto   de  4  horas semanales repartidas en 10 sesiones que
oscilan  de  22  a 30 minutos por sesión    y curso.  El inconveniente de estas sesiones
es la inadecuación  del  horario,  ya   que las tareas del huerto se deben realizar finalizan-
do   la   mañana   o    la   tarde  para  que el profesor coordinador no pierda tiempo

en cambiarse antes y después de las sesio-
nes de clase.
b) De la experiencia.
Se dispone de un jardín infantil con hierba-
buena, pensamientos, margaritas,  geranios,. y de un invernadero en el que se dan varia-
dos productos  hortícolas:  habas,  lechugas, brócolis, patatas, garbanzos, gladiolos,
zanahorias,   tomates,   sandías,    melones, pepinos, alpicoces, pimientos, fresas,
guisantes,    remolacha,      calabacines     y rábanos.
  En el patio del colegio se han plantado
pinos, cipreses, branchinchitos, acacias
cianophilas, falsas pimientas, jacarandas,
pensamientos y arbustos de jardinería
exterior.

  Se han instalado  200 m  de manguera

de goteo con sus accesorios y dispuesto de
15 sacos de turba, a lo  que  hay que sumar 100 m  de manguera de goteo a un seto  de
cipreses ya existente para que se riegue.
  La mayor dificultad para llevar a cabo esta
experiencia fue el hacer las zanjas para
soterrar las gomas y su distribución, pero
todo se vio compensado por la facilidad
de riego, el ahorro de agua (bien escaso en
nuestra zona) y el fruto de un esfuerzo.
También hemos contado con la ventaja de disponer de las herramientas necesarias,
abono,  plantas  y  semilleros  gracias   a  la colaboración del Ayuntamiento de Molina
y del encargado de los viveros municipales
Sr. Carrillo.
  El sentimiento de protagonismo al realizar
las tareas de cuidado del huerto ha sido
generalizado; participan todos los escolares,
todos   y   todas   recogen   su  frutos;  van aprendiendo a diferenciar las plantas por su
forma,  tamaño,  hojas, flores y   fruto,  y  el respeto y consideración cada vez está más
arraigado hacia el entorno ambiental.
  En definitiva, es una experiencia apoyada por
el  Claustro  y  el  Consejo Escolar y se ha con-
vertido en una actividad estable incluida en el
proyecto curricular.

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