C.P. "Ntra. Sra. de los Remedios".  Torrealta - Molina de Segura

INCUBADORA

      Al comenzar la unidad didáctica de 6º de primaria sobre la reproducción, comentamos en clase qué les parecería a los alumnos si viéramos la reproducción de pollitos, seguir todo su proceso evolutivo construyendo una incubadora casera. La idea les pareció bien y después de navidad nos pusimos manos a la obra.

      En un primer momento intentamos construir la incubadora con un horno eléctrico viejo al que colocamos una bombilla de 60 watios y una resistencia de silicona, controladas las dos por un termostato. Vimos que no daba resultado porque se perdía mucho calor.

   Pensamos después en el congelador de un frigorífico, pues éste reunía todas las características para guardar el calor necesario para que salieran nuestros pollitos. Así lo hicimos, probamos y vimos que era ideal. Además de la bombilla y la resistencia para conseguir la temperatura adecuada, unos 39º C, colocamos una bandeja movible desde el exterior para poder dar vuelta a los huevos (las gallinas los mueven dos veces al día), un vaso con agua en su interior para conseguir el punto de humedad idóneo, y unos agujeros en la parte superior del congelador y en la inferior para conseguir una buena ventilación del aire (efecto chimenea).

         Pedimos a nuestros alumnos que consiguieran huevos de gallinas que estuvieran conviviendo con gallos para asegurarnos de que los huevos estaban fecundados. Insistimos mucho en que los huevos que se vendían en los supermercados no servían para nuestra experiencia pues eran para consumo y estaban sin fecundar. Trajeron 21 huevos en sucesivos días y los fuimos introduciendo en la incubadora según los fueron llevando. Apuntamos el nombre del propietario y la fecha de  introducción en la incubadora.

  El día 9 de febrero era el día previsto del nacimiento de nuestro primer pollito. Ese día miramos los huevos una y mil veces para ver si había señales de que alguno iba a salir. Vimos que uno de los huevos tenía la cáscara picada, y al resto de los que debería salir ese día los fuimos perforando con cuidado con unas pinzas para observar su estado. Cuatro de esos huevos estaban completos, sin fecundar; dos de ellos siguieron adelante hasta terminar su proceso.

 Este fue nuestro primer pollito obtenido en la incubadora. Lo tuvimos unas horas dentro de ella y después lo pasamos a una caja que instalamos junto a la incubadora provista de una bombilla para mantener el calor.
   

Eclosión de otro de los pollitos.

 

      Nuestro pollito en la caja construida para su estancia después del nacimiento.
   
     Más pollitos en la caja.
   

 

   
      Vista de algunos  de los pollitos  nacidos en nuestra incubadora.
   

   

   

   

   

     Durante todos los días que  duró el proceso de nacimiento de pollitos y su posterior instalación en la caja para su desarrollo, todos los alumnos y alumnas del Colegio pasaron a contemplar el nacimiento y desarrollo de los pollitos, individualmente a las entradas y salidas de clase, y con el profesorado en grupos. Los alumnos  y alumnas más pequeños, incluso hacían entrar a sus padres y abuelos a que vieran los pollitos y la incubadora.

      La experiencia llevada a cabo ha sido interesante y fructífera.