La principal función del sistema muscular esquelético es producir el movimiento del cuerpo. Estos músculos tienen una contracción voluntaria, es decir, se contraen y provocan movimiento cuando nosotros deseamos. Sin embargo, hay otros músculos que son de contracción involuntaria.
Los músculos se insertan a los huesos mediante tendones (conjunto de fibras conjuntivas) para provocar así, mediante la contracción, el movimiento de los huesos (o "palancas" óseas).
Debido al alto consumo energético de los músculos, éstos están nutridos por una gran red de vasos sanguíneos que aportan los nutrientes y el oxígeno y se llevan los productos de deshecho y el dióxido de carbono.

